El texto y su glosa: La imagen del lago, en Nietzsche y Kierkegaard, dos textos

La pregunta. «No volverás a rezar jamás, no volverás a adorar, no volverás jamás a descansar en una confianza ilimitada. Te negarás a detenerte ante una sabiduría postrera, una última bondad, un último poder y a dejar sueltos tus pensamientos. No tendrás guardián ni amigo que te acompañe a todas horas en tus siete soledades. Vivirás sin una escapatoria hacia esa montaña, nevada en la cumbre, con fuego en las entrañas. No habrá para ti remunerador ni corrector que dé la última mano, ni habrá tampoco razón en lo que acontezca, ni amor en lo que te suceda […]. Hombre del renunciamento, ¿querrás renunciar a todo esto? ¿Quién te dará fuerza para ello? ¡Hasta ahora nadie ha tenido esa fuerza!»

La relación del hombre con el bien eterno en el postcriptum de Kierkegaard

Joahnnes Climacus, junto con su opuesto Anti-Climacus, son los pseudónimos más personales de Kierkegaard. Johannes Climacus es el autor de Fragmentos de filosofía y del Postcriptum. No es cristiano. Anti-Climacus es el autor de La enfermedad mortal y del Ejercicio del cristianismo. Es el cristiano perfecto. Kierkegaard no es ni el primero (es cristiano), ni el segundo (no es un cristiano perfecto).
Johannes Climacus, autor del Postcriptun no es cristiano: «[je] ne me donne pas pour un chrétien» (315). Pero ha oído hablar del cristianismo y se propone examinar su doctrina, especialmente en lo que se refiere al supremo Bien. «Moi, Johannes Cli – macus, natif ce cette ville, agé maintenant de trente ans, homme pur et simple comme le sont la plupart des gens, admets que, pour moi tout comme pour une fille de chambre ou un professeur, il y a à ateindre un bien suprême qui est nommé une béatitude éternelle. J’ai entendu dire que le christianisme conditionne ce bien. Je demande donc comment je puis me rapporter à cette doctrine» (9). En otras palabras: «comment moi, Johannes Climacus, je peux devenir participant de la béatitude que promet le christianisme» (10).

La revolución hermenéutica de H.G. Gadamer

Gilson publicó entre 1926 y 1929 dos extensos artículos defendiendo la concepción tomista del intelecto agente frente a la teoría de la iluminación agustiniana y árabe. A estos artículos siguieron, en la misma línea, varios escritos de diversos medievalistas. En esos documentos se trata, en suma, de revisar la opinión de algunos pensadores antiguos y medievales que admitieron que Dios o las llamadas sustancias separadas son la única luz que ilumina el conocimiento del hombre. En consecuencia, admitían que el conocer humano no podría ser siempre y en todos los casos, sino pasivo respecto de esa luz. En efecto, esa tesis fue defendida por los diversos filósofos estudiados por Gilson, a saber, el griego Alejandro de Afrodisia, el judío Ibn Gabirol, los árabes Al-Kindi, Al-Farabí, Avicena y Algazel, y otros cristianos que él encuadra dentro de lo que denomina «l´augustinisme avicenisant» (Domingo Gundisalvo, Guillermo de Auvernia, Roger Bacon, Roberto Grosseteste y Juan Peckham).

Dostoyevsky, Newman, y otros textos

Acerca de la libertad son posibles dos tesis opuestas, la atea y la cristiana. El pensamiento ateo afirma que si hay Dios no hay hombre, no hay libertad humana. El pensamiento cristiano afirma exactamente lo contrario: si no hay Dios no hay hombre, sólo Dios hace posible la libertad humana.

La conciencia desesperada, en «la enfermedad mortal», de Kierkegaard

El largo título de este capítulo es un resumen de toda la primera parte. “La desesperación es una enfermedad propia del espíritu, del yo, y por consiguiente puede revestir tres formas: la del desesperado que ignora poseer un yo [ignora que es espíritu], la del desesperado que no quiere ser sí mismo y la del desesperado que quiere ser sí mismo [sin Dios]”.

Sobre Flannery O’ Connor. Una reseña

El hábito del ser. Con este extraño título se publican alrededor de un millar de cartas de Flannery O’Connor (1925-1964), la gran escritora católica del Sur de Estados Unidos (nace en Savannah, Georgia). Me ha parecido que la mejor presentación de este libro sería ofrecer una selección de textos que nos diesen a conocer los distintos aspectos de su personalidad como católica y como escritora.

Mínima Kierkegaardiana

K. se llama a sí mismo poeta del ideal cristiano y espía al servicio de Dios. Pero la cualidad que mejor le define es el anhelo de eternidad, como él mismo confiesa en varios pasajes de El punto de vista de mi actividad como escritor. «Dios […] me ha enseñado a anhelar la eternidad y a no temer que pudiera hallarla cansada […]. Sólo soy feliz en el pensamiento de la eternidad, porque lo temporal no es ni será nunca el elemento del espíritu.» La obra autobiogáfica termina con estas líneas: «El autor históricamente murió de una enfermedad mortal, pero poéticamente murió de anhelo de eternidad (aus Sehnsucht nach der Ewigkeit)».

Hablando de hermenéutica

Sólo una vez, en Verdad y método, se refiere Gadamer a «la crítica radical de Nietzsche al platonismo» (Nietzsches radikal Kritik am «Platonismus»). Pero siempre he pensado que la respuesta a esta crítica era la intención oculta de este libro. Porque sólo el platonismo reinterpretado, que propone Gadamer, desmonta la crítica de Nietzsche. Lo que Nietzsche critica es el platonismo «vulgar», no el auténtico.

La hermenéutica de Pareyson en sus propias palabras

La hermenéutica de Pareyson está expuesta en su libro Verità e interpretazione (1971), que reune siete artículos, publicados entre 1964 y 1970. Presentaré sólo dos: el más antiguo, «Pensiero espressivo e pensiero rivelativo» (1964) y el más reciente, «Originarietà dell’interpretazione» (1970). Como indica el título de mi trabajo, dejaré la palabra al autor. Su pensamiento es a la vez profundo y claro. Y su estilo, una maravilla de sencillez y precisión.

Textos de Peguy. La mística, la política, la libertad y la gracia, la grandeza pagana

Casi al principio de Notre jeunesse hay una página solemne en la que Péguy señala la profunda miseria del mundo moderno. «Nous sommes les derniers… Aussitôt après nous commence un autre âge, un tout autre monde, le monde de ceux qui ne croient plus rien… Aussitôt après nous commence le monde que nous avons nommé, que nous ne cesserons pas de nommer le monde moderne… Le monde de ceux qui ne croient à rien, pas même à l’athéisme, qui ne se dévouent, qui ne se sacrifient à rien».

Libertad, creación y finalidad

La idea de creación sólo es misteriosa para la inteligencia que la piensa desde el esquema causal. No confundir creación y causalidad es el imperativo fundamental de la nueva filosofía de Bergson.
El acto libre no es causado, sino inventado. Por esto el sujeto que inventa no es una causa. Hablar de causa libre es contradictorio: es introducir en la libertad una causalidad que la destruye. Por esta razón el tercer capítulo de Les données immédiates opone la nueva filosofía tanto a los espiritualismos clásicos como a las doctrinas deterministas.

Dos textos de Newman. La última carta a W. Froude. La Carta a Flanagan

William Froude (1810-1879) fue amigo de Newman desde su juventud en Oxford. No se distanció de él, cuando Newman se convirtió, su amistad duró toda su vida. En cambio, en el terreno religioso derivó hacia un escepticismo a base de ciencia y crítica, típico del siglo XIX. Ambos se escribieron durante 35 años, sobre todo de temas religiosos.
El texto que presentamos es la última carta de Newman, en respuesta a otra de Froude desde Sudáfrica. La carta no fue enviada, porque mientras Newman la corregía, le llegó la noticia de la muerte de su amigo.
La carta es un resumen vigoroso, a pesar de la edad, de las ideas que Newman había expuesto casi diez años antes en su The grammar of assent. No la traduzco entera, entresaco aquellos textos que expresan mejor el pensamiento de Newman.

Lo demoníaco en el capítulo IV de El concepto de la angustia, de Kierkegaard

El concepto de la angustia es un tratado psicológico (no dogmático) sobre el pecado original. En ella K. distingue tres clases de angustia. Antes del pecado, la angustia del inocente o de la posibilidad de la libertad. Después del pecado, la angustia se desdobla. Puede ser angustia del mal o de la pérdida de la libertad, o angustia del bien o de la posibilidad de la libertad. De estas dos últimas trata el capítulo IV.

Mínima kierkegaardiana

Este año se cumplen 150 años de la muerte de Kierkegaard (1855). Como recuerdo y acción de gracias al cristiano, al pensador y al escritor a quien tanto debo, he juntado un ramillete de textos suyos “para el recogimiento y la edificación”.

Mínima Newmaniana

En un artículo de 1841, “Milman’s view of Christianity”, Newman reseña largamente la obra de H. H. Milman, History of Christianity (1840). Unas páginas de esta reseña las cita el mismo Newman en 1878, en la segunda edición de su obra, El desarrollo de la doctrina cristiana. Son las páginas que aquí reproducimos.