por Conrad Vilanou | 125-2002
Es bien notorio que el neoescolasticismo fue una de las corrientes de pensamiento que más influyó en el movimiento de renovación filosófica que siguió a la publicación de la encíclica Aeterni Patris (1879). Además de reivindicar la filosofía tomista que según León XIII es la auténtica filosofía cristiana, el catolicismo deseaba superar el criticismo kantiano, el positivismo de Comte, el escepticismo de Spencer, el panteísmo de la Naturphilosophie y el ateísmo materialista, elaborando una filosofía que integrase en las coordenadas tradicionales del pensamiento los hallazgos de la ciencia moderna. Franz de Hovre –refiriéndose al cardenal Mercier– escribió que se proponía «rejuvenecer la filosofía escolástica poniéndola en contacto con la ciencia y el pensamiento modernos, y recristianizar la ciencia y la filosofía modernas al calor de la filosofía escolástica». Se buscaba, pues, construir una síntesis filosófica de nuevo cuño que incluyese los datos suministrados por las diferentes ciencias particulares, según los principios del tomismo, superándose así la escisión planteada por Dilthey entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu.
por Francisca Tomar Romero | 125-2002
Cada época de la historia tiene su utopía, su sueño, de tal forma que acaso la Historia universal no sea sino la historia de unos pocos deseos universales, de las diversas configuraciones que con el tiempo fueron tomando y que, en definitiva, bajo uno u otro ropaje, han sido y siguen siendo los mismos.
por Eudaldo Forment Giralt | 125-2002
De la brillante y profunda ponencia del Dr. Manuel Ocampo, que nos acaba de exponer de manera magistral, quisiera destacar dos tesis, que me parecen especialmente importantes. La primera que: «sin la metafísica no queda a salvo el sujeto personal humano y con él su dignidad». La segunda no se refiere ya a la Metafísica, sino a una de sus temas más nucleares, los trascendentales. Afirma que esta doctrina, junto con otras derivadas: «constituyen uno de los más grandes descubrimientos del hombre». En mi exposición, para corroborar estas tesis, intentaré mostrar que están estrechamente relacionadas. La persona guarda una conexión directa y estrecha con los conceptos trascendentales. De manera que puede decirse que la persona, en cierto sentido, es un trascendental.
por Manuel Ocampo Ponce | 125-2002
Es evidente el hecho de que el mundo contemporáneo se caracteriza por el imperio de la técnica y de las ciencias particulares y por el olvido de la metafísica. Los signos más representativos de la época actual se hacen patentes por el descrédito de la filosofía y por ende de las humanidades, la disolución de la Universidad como consejera y promotora de la actividad intelectual y cultural de las sociedades contemporáneas, las ciudades altamente tecnificadas y comercializadas, la supremacía de la mercadotecnia, la excesiva intervención del hombre en los procesos químicos y biológicos, la especialización pormenorizada, el relativismo científico y axiológico, la vida eminentemente utilitaria, la abundancia de productos ineficaces… La ciencia sustituye su actividad especulativa restringiendo su campo y colocándose exclusivamente al servicio de la técnica y de los procesos económicos y productivos que no siempre contribuyen a la realización humana. Hace falta el diálogo de la filosofía perenne con todas las disciplinas en las que el hombre desarrolla su actividad cultural.
por Joan Pegueroles | 125-2002
Estas páginas de Kierkegaard recuerdan inevitablemente otras semejantes de Dosto-yevsky, La leyenda del Inquisidor. En ambas resuena la misma acusación contra el cristianismo: es demasiado grande para el hombre. En palabras de un gran teólogo: «Es el único argumento u objeción de peso contra el cristianismo». Cristo se ha equivocado , ha juzgado mal al hombre. El hombre literalmente no puede con el cristianismo, con sus cimas y sus abismos, no puede con su grandeza.
por Jordi Morillas | 126-2002
En su diario, con entrada del 24. XII. 1877, cuatro años antes de su fallecimiento, Dostojewskij redactó lo que debían ser sus futuros planes de trabajo.
por José Ricardo Pierpauli | 126-2002
Cuando se considera la posición filosófico política de Alberto a la luz del actual debate dentro de esta disciplina ( es decir: Universalismo-Comunitarismo), la denominación correcta para la misma resulta problemática. La Filosofía Política de Alberto a la que se juzgó ya desde hace tiempo como universalista, pero en un sentido diferente al que tiene la denominación actual, ofrece elementos de juicio para ser ubicada tanto dentro de una como de la otra posición mencionadas en primer lugar.
por Joan Pegueroles | 126-2002
La primera parte del Postscriptum se titula «Le problème objectif de la vérité du christianisme». En ella Kierkegaard examina en sendos capítulos la objetividad propia del conocimiento histórico y de la especulación (hegeliana).
por Joan Pegueroles | 126-2002
En un capítulo de La enfermedad mortal , Kierkegaard critica la definición socrática del pecado como ignorancia. Pero después confiesa que no quiere pasar por alto “la gran verdad que encierra el principio de la ignorancia socrática”.
por Eudaldo Forment Giralt | 126-2002
La ciencia biológica actual explica el origen del ser humano por dos celulas especializadas para la generación: el gameto femenino u óvulo y el gameto masculino o espermatozoide, cada una con la mitad del número de cromosomas de las demás celulas del organismo, veintitrés. Al fusionarse las dos celulas, al fundirse sus dos núcleos, se cosntituye una nueva celula, el cigoto, que tiene ya sus cuarenta y seis cromosomas. Como indica Ramón Lucas: «Este nuevo ser no es la simple suma de los códigos genéticos de los padres. Es un ser con un proyecto y un programa nuevos, que nunca antes ha existido y no se repetirá jamas. Este programa genético –genoma– absolutamente original, individua al nuevo ser, que de ahora en adelante se desarrollará según ese genoma».
por Pablo Blanco Sarto | 126-2002
El nombre de Luigi Pareyson –nombre italiano, apellido francés– es un fiel reflejo de la situación del Piamonte, su tierra natal: una región del norte de Italia que limita con Francia por medio de los Alpes Marítimos y, por tanto, no muy lejana a Suiza. Aunque él nació en Piasco (Cúneo), su familia era originaria del Valle de Aosta. Este haber nacido en una frontera explica en parte su cosmopolitismo cultural: lo italiano, lo francés y lo germánico le resultaban próximos casi por nacimiento; a esto se añadirá después su interés por las culturas rusa, anglosajona, hebrea y española. Así, Pareyson fue siempre un incansable lector, un buen conocedor de distintas lenguas y, por tanto, su cultura y su erudición eran inmensas, tal como se desprende de la lectura de sus escritos.
por Joaquín Ferrer Arellano | 126-2002
El enunciado de este escrito precisa alguna aclaración. Califico de «personalista» el pensamiento del gran filósofo español, porque se cumplen ejemplarmente en él las características comunes a varias corrientes de pensamiento de inspiración bíblica más o menos explícita, que encontramos en autores tanto judíos (Buber, Lévinas), como cristianos.
por Salvador Vergés Ramírez | 127-2003
La ética ha evolucionado al compás de la aplicación justa de los derechos humanos, porque éstos se respaldan en aquélla, al nivel de cuanto en justicia le es debido a la dignidad y al valor intrínsecos de la persona. Efectivamente, derechos y deberes éticos se corresponden como el anverso y el reverso de la misma realidad, sin solución de continuidad. En este contexto, pues, se inscribe la evolución progresiva de esos derechos, en una triple fase, denominada generacional, por razón de los tiempos sucesivos.
por Eudaldo Forment Giralt | 127-2003
El llamado «problema del mal» se da por la dificultad en la compaginación de algunos atributos de la esencia Dios, principalmente el de la bondad divina con el hecho de la existencia del mal en el mundo. Santo Tomás, en el artículo de la Suma Teológica, que contiene las famosas «vías» o pruebas de la existencia de Dios, y que lleva por título «Si Dios existe», presenta, como primera dificultad a la afirmación de la existencia de Dios, este problema del mal. «Si de dos contrarios suponemos que uno sea infinito, éste anula totalmente su opuesto. ahora bien, el nombre o término Dios significa precisamente un bien infinito. Si, pues, hubiese Dios, no habría mal alguno. Pero hallamos que en el mundo hay mal. Luego Dios no existe».
por Fernando Pascual | 127-2003
Queremos, con este estudio, penetrar en la teoría dialógica y educativa del último Platón, tomando como referencia las Leyes. Para ello vamos a ayudarnos de algunos elementos de la teoría de la comunicación, en la medida en la que se pueda establecer una cierta identificación entre comunicación y educación1, que nos servirán para dar estructura a diversas intuiciones presentes en este diálogo, sin que esto implique creer que con tal modelo interpretativo podamos agotar la vasta contribución que Platón ha realizado a la filosofía de la educación en un diálogo tan extenso como el que traemos entre manos.
por Joan Pegueroles | 127-2003
La pregunta. «No volverás a rezar jamás, no volverás a adorar, no volverás jamás a descansar en una confianza ilimitada. Te negarás a detenerte ante una sabiduría postrera, una última bondad, un último poder y a dejar sueltos tus pensamientos. No tendrás guardián ni amigo que te acompañe a todas horas en tus siete soledades. Vivirás sin una escapatoria hacia esa montaña, nevada en la cumbre, con fuego en las entrañas. No habrá para ti remunerador ni corrector que dé la última mano, ni habrá tampoco razón en lo que acontezca, ni amor en lo que te suceda […]. Hombre del renunciamento, ¿querrás renunciar a todo esto? ¿Quién te dará fuerza para ello? ¡Hasta ahora nadie ha tenido esa fuerza!»
por Horst Seidl | 127-2003
La Encíclica del Papa Juan Pablo II «Fides et ratio» trata principalmente de la relación entre la razón filosófica y la fe cristiana junto con la teología sagrada. Sin embargo, también ofrece algunas indicaciones sobre la relación general entre la filosofía y la disposición religiosa natural de todos los hombres, que a su vez merece una ulterior reflexión. Mi presente estudio querría debatir sobre esta relación, teniendo en cuenta las propuestas del documento papal.
por Francisca Tomar Romero | 127-2003
El neoplatonismo es la última manifestación del platonismo en el mundo antiguo. Sin embargo, el neoplatonismo no es sólo, como su nombre parece indicar, una renovación de la filosofía de Platón, sino un sistema que, además del pensamiento platónico, recoge con gran vigor especulativo las restantes direcciones fundamentales de la filosofía antigua, así como también ideas religiosas y míticas incluso de Oriente.
La filosofía neoplatónica, que fue el último gran sistema de la filosofía antigua, tuvo en Plotino su verdadero fundador y su figura más representativa. Plotino resume y formula sistemáticamente las tendencias y orientaciones que se habían manifestado en la filosofía griega y alejandrina del último período. Elementos pitagóricos, aristotélicos, estoicos se funden con el platonismo en una vasta síntesis de gran influencia en la filosofía patrística y en todo el curso de la mística y del pensamiento cristiano, y a través de él también en el pensamiento moderno.
por Joan Pegueroles | 127-2003
Joahnnes Climacus, junto con su opuesto Anti-Climacus, son los pseudónimos más personales de Kierkegaard. Johannes Climacus es el autor de Fragmentos de filosofía y del Postcriptum. No es cristiano. Anti-Climacus es el autor de La enfermedad mortal y del Ejercicio del cristianismo. Es el cristiano perfecto. Kierkegaard no es ni el primero (es cristiano), ni el segundo (no es un cristiano perfecto).
Johannes Climacus, autor del Postcriptun no es cristiano: «[je] ne me donne pas pour un chrétien» (315). Pero ha oído hablar del cristianismo y se propone examinar su doctrina, especialmente en lo que se refiere al supremo Bien. «Moi, Johannes Cli – macus, natif ce cette ville, agé maintenant de trente ans, homme pur et simple comme le sont la plupart des gens, admets que, pour moi tout comme pour une fille de chambre ou un professeur, il y a à ateindre un bien suprême qui est nommé une béatitude éternelle. J’ai entendu dire que le christianisme conditionne ce bien. Je demande donc comment je puis me rapporter à cette doctrine» (9). En otras palabras: «comment moi, Johannes Climacus, je peux devenir participant de la béatitude que promet le christianisme» (10).
por Agustín Uña Juárez | 127-2003
Éste es el primero de dos estudios sobre lo que suele entenderse como teoría del conocimiento en San Agustín. La presente indagación se pregunta qué realidad radical vuelve el ser inteligible. Estaríamos ante la posibilidad primordial del conocimiento por parte de la realidad o de las cosas mismas. El segundo estudio será más reflejo. Estudiará las atribuciones de conocimiento que Agustín descubre en el espíritu, los matices gnoseológicos que la mente, vuelta sobre sí, ve en la propia mente. Es el lado subjetivo: la posibilidad primordial del conocimiento “ex parte subiecti”. En ambos aspectos Agustín recurre al platonismo. Pero comencemos perfilando el problema.