La verdad hermenéutica en cuatro palabras

He publicado recientemente, en esta revista, cuatro artículos sobre la hermenéutica de Gadamer. En ellos van apareciendo, de modo disperso, las características de la verdad hermenéutica. Voy a intentar reducirlas a proposiciones breves y claras. No justificaré mis afirmaciones. La justificación se hallará en los artículos citados.

La libertad agustiniana, en Kierkgaard y en Dostoyevsky

Este trabajo estudia el pensamiento de Kierkegaard sobre la libertad solamente en dos largos textos del Diario. Estos dos textos, escritos a cuatro años de distancia (1846 y 1850), se complementan admirablemente. El primero ve en Dios el principio de la libertad: sólo un Dios omnipotente puede crear un ser libre. El segundo ve en Dios el fin de la libertad: una vez que el hombre es libre, ha de elegir el Absoluto, si quiere ser libre.

Familia, educación y libertad

El artículo 15, 3 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, contenido en la resolución 217 (III) de la Asamblea General de la ONU, de 10 de diciembre de 1948, en París, dice así: «La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado». En esta definición, la familia queda caracterizada, desde un enfoque sociológico, como la primera «célula» de la sociedad civil o política, como una sociedad compacta, fundada en la misma naturaleza del hombre, en sus más espontáneos impulsos a la sociabilidad, y como una institución natural inviolable por parte de las otras sociedades, de la que es su cuna, y a la que tienen obligación de defender, ayudar y favorecer.

Francisco Suárez: Teólogo y Filósofo del humanismo renacentista. II Parte: El punto de partida: naturaleza y gracia en la polémica «De Auxilis» (II)

En la «Ratio et Discursus totius Operis» que encabeza las Disputationes Metaphysicae declara Suárez la razón que ha tenido para, suspendiendo por el momento sus investigaciones teológicas, entregarse a la elaboración de la Metafísica. Sus Trabajos como Teólogo consistían por entonces en la redacción de sus comentarios a la Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino. El hecho parece sugerir la necesidad de una Filosofía separada de la tomista. A la separación en teología seguía el pensamiento filosófico independiente. He aquí sus palabras: «Cada día, sin embargo, veía con claridad más diáfana como la Teología divina y sobrenatural precisa y exige ésta natural y humana, hasta el punto que no vacilé en interrumpir temporalmente el trabajo comenzado para otorgar, mejor dicho, para restituir a la doctrina metafísica el lugar y el puesto que le corresponde».

El hombre como persona en el cuerpo. Qué significa ser una persona

Desde Aristóteles, incluso desde el presocrático Heráclito, el hombre ha sido designado frecuentemente como zoon logon echon, es decir, como un animal rationale, como un «animal racional» o, mejor dicho, como un « ser vivo dotado de razón». Prescindiendo por completo de la cuestión de si es posible y en qué sentido son «definibles» esencias como la del hombre, se plantea la pregunta de si el hombre ha de ser entendido en primer término como una subespecie de los seres vivos, si el hombre, por consiguiente, ha de ser concebido en su núcleo esencial como un ser vivo, lo cual puede decirse ciertamente de las plantas y animales.

El deseo y el amor en dos cartas de Carlos Cardona

Conocí personalmente a Carlos Cardona, a través de Eudaldo Forment, que lo trajo a Sant Cugat, en 1988 o 1989, donde hablamos casi toda una mañana de filosofía. (Seguramente de su libro, Metafísica del bien y del mal, 1987, que yo acababa de leer y que me había literalmente deslumbrado). Planeamos otras entrevistas y otras conversaciones. Pero nunca fue posible. No nos vimos más. Sólo hubo entre nosotros correspondencia epistolar.

¿Soñamos los valores?

Cuando soñamos, sentimos la realidad de modo arbitrario y caleidoscópico. Sabemos que los sueños encierran verdades que muchas veces nos ocultamos, pero en definitiva son irreales. Lo que en ellos nos atrae o nos repele, lo que apreciamos o despreciamos, carece de coherencia y realidad. Somos sólo nosotros los que vivimos y valoramos una pura apariencia de realidad subjetivamente. Pero, como escribiera Calderón, ¿la vida es sueño y los sueños sueños son?

Personalismes actuals i persona en Sant Tomàs

Darrerament vivim, especialment en el camp de les aportacions intellectuals, uns moments de forta afirmació del divergent, del plural. Sembla com si el pluralisme de significacions s’hagués convertit en una característica dels nostres habits de pensament. Fins i tot !’apología de l’efímer, el pensament debil o la multiplicitat dels discursos se’ns donen coma components essencials de l’anomenat home postmodern que es troba cada vegada més abocat al risc de la indiferencia. En tots els ambits de pensament existeix una consciencia fragmentada, com si es donés una mena de sincretisme de visions.

¿Hombre y persona?

Con mi ponencia ¿Hombre y Persona?, desearía ayudarles a la reflexión sobre la dignidad humana, que estan realizando en estos días -que para muchos son ya de vacaciones-, con mis consideraciones sobre esta cuestión, nada fácil, pero de extraordinaria importancia, sobre la que vengo pensando desde que empecé mis estudios universitarios.

La religiosidad de Occidente en este final del siglo XX

El camino del hombre es la temporalidad; el final, la eternidad. Peregrino del Absoluto, «mientras se le otorga el tiempo» (Gal 6,10), lleva en el corazón una inquietud insaciable, que le exige dar una respuesta sobre el sentido de la marcha. Esta necesidad es más apremiante en algunos momentos del camino, donde encuentra piedras milenarias que le exigen un alto, como acontece ahora cuando ya se aproxima a la alta cordillera que divide y enlaza dos siglos. El caminante necesita saber de dónde viene, a dónde va, qué está haciendo y por qué lo hace. Si descifra su origen y su destino, tiene ya aclarada la cuestión radical de quién es, y qué lugar ocupa en el mundo.

La verdad en la hermenéutica de Gadamer. Síntesis y retractación

Llamo representación A a la representación de lo que no está presente. Es la relación platónica de las copias a sus modelos ideales: las cosas en este mundo representan las ideas presentes en el mundo superior. Llamo representación B a la representación que hace presente lo que no está presente en ninguna parte. Por ejemplo, la representación de Hamlet. Antes de representarse, Hamlet no estaba presente en otra parte. Sólo está presente cuando se representa.

Sanctus Thomas de Aquino Doctor Hodiernae Humanitatis. Miscelánea en honor del Prof. Abelardo Lobato, director general de la SITA

Como es sabido, el título de «Doctor humanitatis» se lo dio a Santo Tomás el Papa actual, en el año 1980. En algunos sectores del mundo actual, más aficionados a dividir que a sumar, este título podría suscitar extrañeza. Al Santo se le conoce tradicionalmente como Doctor Angelicus. Podría maravillar que el Doctor angélico sea precisamente doctor de humanismo, hoy que lo angélico es presentado a veces como antítesis de lo humano.

Filosofía y salvación. El «Tratado de Filosofía» de Agustín Basave Fernández del Valle

La gran labor del filósofo, diplomático, jurisconsulto, educador y humanista, Agustín Basave Fernández del Valle, actual Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía, miembro del Consejo Directivo de la Federación Internacional de Sociedades de Filosofía, y de varias academias de todo el mundo, y que ha tenido un papel muy destacado en la organización y participación de los más importantes Congresos Internacionales de filosofía en los últimos años, ha sido reconocida mundialmente, como lo revelan los numerosos premios internacionales que se le han concedido y las varias condecoraciones de Alemania, Francia, Estados Unidos, Italia, Portugal, España y del Vaticano. Su autoridad y prestigio intelectual en el mundo de hoy lo debe principalmente a sus más de veinticinco obras -varias de ellas traducidas al inglés, francés, italiano, portugués y griego-.

Las ansias humanas de conocer el origen temporal del Universo

La reiteración de las cuestiones que agitan perennemente al espíritu humano siempre es bienvenida. La perennidad de tales cuestiones indica dos cosas: una, que los hombres no terminamos de desentrañar muchas verdades aún ignoradas; la otra, que el animal racional nunca abandona la búsqueda del conocimiento de esas verdades a lo largo de su peregrinaje histórico. Todo ello sugiere que, en cierto sentido, cuando hoy se trata de la cuestión del origen temporal del universo, nuestros conocimientos parecen hallarse en una situación que, bajo cierto aspecto, no difiere demasiado del estado en que se encontraba el conocimiento de los hombres de otras épocas, aun muy remotas. Intentemos, pues, una aproximación a la problemática relativa al deseo de conocer el origen temporal del universo que en todo momento los hombres ponen de manifiesto.

La creación humana del lenguaje

Crear es comunicar el ser total a partir de la nada, ex nihilo sui et subjecti; es hacer que un ente comience a ser desde la nada de sí y desde la nada de algo anterior preexistente a él. En ése su sentido más estricto, la creación es un acto que corresponde sólo a Dios, cuya potencia infinita es la única capaz de comunicar en esas condiciones al ser a una esencia. De aquí que, a diferencia de las causas eficientes creadas que sólo pueden transformar o hacer cambiar de forma a las cosas, hacerlas pasar de un modo de ser a otro, de una forma o acto esencial a otro, la Causa divina confiere el acto de ser total a una esencia, que antes realmente no era.