La tolerancia académica
La tolerancia tiene lugar cuando alguien, pudiendo evitarlo, permite que otro piense y actúe de un modo que el primero condena, por ir en contra de sus principios, valores o intereses.
La tolerancia tiene lugar cuando alguien, pudiendo evitarlo, permite que otro piense y actúe de un modo que el primero condena, por ir en contra de sus principios, valores o intereses.
Los deberes de los corazones de Ibn Paqiida es una obra que se ha traducido a todos los idiomas del mundo, siendo ésta la primera vez que se hace al castellano, después de que en el siglo XVII, Tsadik ben Formone lo hiciera en Amsterdam, quedando esta versión, en la actualidad, totalmente olvidada. Posteriormente, Millás Vallicrosa tradujo en verso una selección de unos pocos fragmentos de las oraciones del final de la obra y Carlos Ramos Gil vertió al castellano las diez y siete últimas páginas de la obra dedicadas al amor de Dios.
André Combes era mi compatriota del Lot-et-Garonne (en Périgord) y conocía mi familia maternal desde muchos años (de Castelnaudde Gratecambe, cerca de Villeneuve-sur-Lot), igualmente en Lot-et-Garonne.
A partir de la decada de los ochenta, el existencialismo sartriano, pesimista y desesperado, de primera mitad del siglo, reapareció de algún modo en una nueva versión del pensamiento de Nietzsche, depurada de las consecuencias sociales y políticas. Se le conoce como filosofía posmodema, porque se presenta como la disolución de la modernidad, que nació en el Renacimiento, se continuó principalmente en el racionalismo del siglo xvn y se desarrolló en el movimiento cultural de la Ilustración, y que culminó en los humanismos ateos del siglo pasado y de la primera mitad del actual.
Dios, mejor dicho, lo divino, en Platón, no es el Todo, sino el Principio, el Modelo, lo Perfecto. Y el mundo no es parte del Todo, sino lo derivado del Principio. Las cosas del mundo son copias imperfectas (y por tanto superfluas) de sus Modelos perfectos.
La lliço d’enguany l’he titulat «el començament de l’ésser i l’ésser del pensar» i vol ser una reflexió sobre la qüestió metafísica de l’origen, és a dir, sobre el principi del món creat.
Preguntarnos por la motivación de la acción moral es preguntarnos, a la vez, por la esencia de la acción moral. Ello se debe a que la «sustancia» moral de una acción no depende exclusivamente del acontecer externo de ésta, sino más bien de sus motivos internos. Así, por ejemplo, regalar una gran suma de dinero a un necesitado no es en sí una acción generosa, sino que se convierte en tal sólo por la presencia en ella de determinados motivos del agente.
Los dos últimos siglos de este segundo milenio, que finaliza, han sido de grandes cambios, que se han dado en todos los ámbitos de la cultura y de la vida humana, y que se extienden por todas partes. Gracias sobre todo al progreso de las ciencias y de la técnica, el hombre ha ampliado extraordinariamente su poder. Tiene a su disposición muchas más riquezas, mayor poder económico y se incrementan continuamente los conocimientos en las distintas ramas del saber, lo que le permite no sólo conocer y utilizar la naturaleza física sino también su misma intimidad espiritual, tomando mayor conciencia de su libertad, y de las leyes de la vida social.
Verdad y Método de Gadamer es de 1960. Verdad e interpretación de Pareyson, de 1971. Tanto Gadamer como Pareyson llegan a la hermenéutica desde la estética. El primero dedica la primera parte de Verdad y método a dilucidar la experiencia estética. El segundo, profesor de Estética en la Universidad de Turín, publica en 1954 Estetica. Teoria della formativita. Tanto Gadamer como Pareyson se confiesan discípulos de Heidegger, pero discípulos independientes y disidentes, como se verá. Finalmente, y es lo más importante, tanto la hermenéutica de Gadamer como la de Pareyson son hermenéuticas de la verdad. Para ambos, la historicidad de la verdad no es la negación de la verdad.
La metafísica, tenida largo tiempo como saber sumo, ha sido objeto de risa y mofa durante gran parte de los dos últimos siglos. Contra tan inconsiderada actitud ha levantado bandera el actual pensador cristiano, Fernando Rielo. En la ciudad de Nueva York, donde reside curando sus muchas dolencias, viene lanzando un insistente desafío al pragmatismo de su entorno con la excelsa y ultrapragmática verdad metafísica. La exposición y defensa que hace de la misma es un mérito señalado, que inicialmente gustamos reconocer a este ponderado pensador.
Con mi cordial saludo quiero deciros desde el principio el núcleo de mi conferencia, de modo análogo a como ya es usual en los periódicos que dan un resumen del contenido en letras más gruesas en las primeras líneas de un trabajo. El lector apresurado aunque sólo lea estas líneas, ya tiene la noticia. Me propongo presentaros una nueva perspectiva de considerar y vivir la ancianidad. Esta etapa de la vida es la etapa de la plenitud en el nivel de interioridad y espiritualidad. Es preciso vivirla íntegramente: mientras el cuerpo se debilita, el espíritu se robustece. Los dos palabras, ancianidad y contemplación, nos invitan a penetrar en las sendas misteriosas de lo humano.
Incorporación por Giambattista Vico de instrumentos y elementos auxiliares de los nuevos métodos, para su empleo en la ciencia del derecho, insertándolos en el método realista de la antigua tradición jurídica romana y del «ius commune»
La vida de un filósofo está subyacente de una manera o de otra, en su obra. En el pensamiento de Gabriel Marcel esto tiene un relieve especial porque Marcel hizo una filosofía concreta, una filosofía verdaderamente existencial, no en el sentido sartreano, sino en el sentido de búsqueda de la verdad, a la manera unaminiana.
Hace aproximadamente dos mil quinientos años, en la Grecia clásica, en un mundo pagano, el poeta Píndaro formuló este imperativo ético básico: “llega a ser el que eres”. También los pensadores griegos se dieron cuenta de que para cumplir este precepto humanístico dirigido a la ordenación de la propia vida, para así poder llevar a cabo las posibilidades de cada hombre individual, se necesita de la actividad educativa. En esta ayuda al desarrollo pleno de cada persona, que realiza la educación intervienen tres elementos esenciales: las tendencias naturales, la razón y la cultura.
Kierkegaard se interesó de una forma particular por el arte de hablar, es decir, por la retórica. Este interés le condujo a la Retórica de Aristóteles, texto que leyó y estudió detenidamente. Se refiere a él desde 1842-1843 en una nota del Concepto de la ironía (Om Begrebet Ironie). En 1845 proyectó escribir alguna cosa sobre el arte de hablar bajo la influencia de la Retórica de Aristóteles, por medio del seudónimo Johannes de Silentio. En 1847 Kierkegaard reconoce la necesidad de realizar una obra científicamente rigurosa sobre el arte de hablar eclesiástico, en base a las tesis de la Retórica del Estagirita. Se convenció a sí mismo de la necesidad de inaugurar una nueva ciencia (Videnskab) sobre el arte de hablar cristiano, fundamentada en el modelo aristotélico. El danés concibió esa tarea como algo urgente, dado el estado penoso en que se hallaba la dogmática y la proliferación de errores en cuestiones religiosas.
En los estudios de Balmes es corriente la idea de que su realismo está fundado esencialmente sobre el criterio del Sentido Común. Sin que nosotros pretendamos restar importancia a este planteamiento tradicional de la historiografía balmesiana, avalado por algunas sugerencias ocasionales del filósofo, una lectura atenta de su Metafísica pone de relieve, sin embargo, que este Realismo balmesiano, más allá de un neto voluntarismo que enfatizara una certeza psicológica subjetiva, cual sería la del criterio apuntado, tiene de hecho en su Filosofía Fundamental una vertiente estructural de naturaleza lógico-demostrativa.
La modernidad piensa que primero demostramos las cosas y después afirmamos, damos nuestro asentimiento a lo que hemos demostrado. La posmodernidad piensa todo lo contrario. Afirmamos antes de razonar. Las razones vienen después del asentimiento. Nos cuesta mucho demostrar lo que creemos, razonar nuestras convicciones.
En sus Disputationes metaphysicae, Francisco Suárez ha dedicado discusiones detalladas a la cuestión de si hay una causa eficiente libre en el hombre, defendiéndola contra toda forma de determinismo (materialístico o deístico). En el presente artículo seguiremos primeramente (I) estas discusiones que nos conducen a una exacta definición de la libertad. Seguidamente (II) examinaremos cómo la libertad es compatible con la necesidad del concurso Divino que se explicita en la ley natural. Este examen nos demostrará finalmente (III) la conexión con la discusión sobre Dios en cuanto causa final.
La cultura de occidente se nutrió de estas dos fuentes, la clásica y la bíblica para dar sentido a la vida humana. Las duras etapas por las que ha atravesado en los dos milenios de su existencia explica el que haya prestado mayor atención a las calamidades de la vida que no a las posibilidades de realización. El pesimismo es una constante acerca de la realidad de lo humano.
Aportación por Montesquieu de nuevos elementos e instrumentos a la ciencia del derecho. Su utilización y delimitación, adecuada a su método.