por Ismael Martínez Liébana | 132-2005
El argumento ontológico de la existencia de Dios, formulado inicialmente por Anselmo de Canterbury en la segunda mitad del siglo XI y examinado y discutido desde entonces por los más grandes pensadores de todos los tiempos, pone de relieve y compendia admirablemente los más graves y profundos problemas del pensar metafísico. Por ello, pronunciarse ante la validez de este célebre argumento es, eo ipso, pronunciarse ante la fuerza y valor de las tesis más hondas y señaladas de la Metafísica. De ahí que, a nuestro juicio, el examen y análisis de este argumento constituya una excelente introducción al estudio de los problemas más relevantes y significativos del saber metafísico. Aceptar o recusar la validez del argumento anselmiano determinará, por ejemplo, la peculiar posición que se adopte ante el problema del ser, la diversa relación entre esencia y existencia en los diferentes tipos de entes, la peculiar cognoscibilidad de una y otra en cada caso, la relación entre pensar y ser y posibilidad y realidad, la distinción categorial fundamental entre ser contingente y ser necesario, etcétera.
por Jesús Villagrasa Lasaga | 132-2005
Antonio Millán-Puelles, uno de los mejores filósofos españoles del siglo XX falleció en Madrid el pasado 22 de marzo a la edad de 84 años. Un amigo y un discípulo, que tiene una inmensa deuda de gratitud hacia este gran hombre y filósofo, aunque escriba in memoriam no puede limitarse a hablar sólo de su persona, sin mencionar algo de su obra y pensamiento. No sería justo. De su persona lo más importante quedará sin decir: su calidad humana, su vida cristiana, su dedicación a la familia y a la enseñanza, el amor a su esposa María Josefa, a sus hijos y nietos, su nobleza y lealtad a los amigos… todo aquello que lo hacía ser un gran hombre. El presente artículo se limita a su condición de filósofo. Y para ello presenta su biografía y currículum académico, indaga en los autores y escuelas que han influido en su pensamiento, describe su peculiar estilo y talante filosóficos y determina sus intereses temáticos. Han sido «convocados» a este artículo-homenaje un buen número de amigos y colegas de «Don Antonio».
por Joan Pegueroles | 132-2005
K. se llama a sí mismo poeta del ideal cristiano y espía al servicio de Dios. Pero la cualidad que mejor le define es el anhelo de eternidad, como él mismo confiesa en varios pasajes de El punto de vista de mi actividad como escritor. «Dios […] me ha enseñado a anhelar la eternidad y a no temer que pudiera hallarla cansada […]. Sólo soy feliz en el pensamiento de la eternidad, porque lo temporal no es ni será nunca el elemento del espíritu.» La obra autobiogáfica termina con estas líneas: «El autor históricamente murió de una enfermedad mortal, pero poéticamente murió de anhelo de eternidad (aus Sehnsucht nach der Ewigkeit)».
por Joan Pegueroles | 133-2006
Sólo una vez, en Verdad y método, se refiere Gadamer a «la crítica radical de Nietzsche al platonismo» (Nietzsches radikal Kritik am «Platonismus»). Pero siempre he pensado que la respuesta a esta crítica era la intención oculta de este libro. Porque sólo el platonismo reinterpretado, que propone Gadamer, desmonta la crítica de Nietzsche. Lo que Nietzsche critica es el platonismo «vulgar», no el auténtico.
por Marcin Kazmierczak | 133-2006
Antes de presentar la idea de la aplicación del antiguo término griego: metanoia al terreno de la teoría de la literatura evoquemos brevemente la etimología de esta palabra. El verbo metanoéo significa cambiar de opinión o de propósito y lo encontramos en Platón (Eutidemo 279c). Su segundo significado es el de arrepentirse y su testimonio más antiguo es Antifonte (2.4.12 y 5.91). Más adelante lo encontramos con cierta frecuencia en la versión de los Setenta y en el Nuevo Testamento (Eccl. 48, 15; Act. Ap. 8, 22; Apoc. 9, 20; 2 Corintios, 12, 21). El sustantivo metanoia significa a su vez cambio de opinión o arrepentimiento (Tucídides 3, 36; Aristeas 188; Plutarco 2, 712c) Al parecer el sentido de «conversión a Dios» procede del cristianismo. (Act. Ap. 20, 21)
por Joaquín Lomba Fuentes | 133-2006
Quisiera en estas breves líneas y reflexiones, rendir un cariñoso homenaje a mi gran amigo y maestro D. Jesús García López, al que tanto debo y del que tan entrañable recuerdo tengo.
Y quisiera hacer estas reflexiones sobre un tema para mí, y seguro que para él también, de gran importancia y calado en la vida espiritual de los creyentes y que, por lo demás, nos une a todos los que creemos en la existencia de un solo Dios, ya sean cristianos, judíos o musulmanes. Que precisamente, ese tema, nos une a los creyentes de las tres religiones, en unos momentos tan críticos y agresivos como los actuales.
por Eudaldo Forment Giralt | 133-2006
El 18 de abril de 2005, el cardenal Joseph Ratzinger, decano del colegio cardenalicio, en la Misa «Pro eligendo Romano Pontifice», pronunció una homilía, cuyo texto fue el último que escribió como cardenal, porque al día siguiente fue elegido Papa con el nombre de Benedicto XVI. Describía la situación del mundo contemporáneo con estas palabras: «¡Cuantos vientos de doctrina hemos conocido durante estos últimos decenios!, ¡cuántas corrientes ideológicas!, ¡cuantas modas de pensamiento!». Añadía que incluso: «La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido zarandeada a menudo por estas olas, llevaba de un extremo al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje; del colectivismo al individualismo radical, del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al sincretismo, etc.».
por Ignacio Guiu Andreu | 133-2006
Nada hay más común, de lo que apenas nos ad mi ra mos por estar en el co razón de la realidad y, por lo mismo, en la base de todo co nocimiento con tem plativo, pero digno del mayor asombro, que tomar con ciencia del es de lo real: sa ber originario fruto del más puro afán especulativo.
por Mónica María Lima | 133-2006
La primera edición de la disertación doctoral del joven de veinticinco años Arthur Schopenhauer, titulada De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente, apareció en el año 1813, fecha en que fue presentada en la Universidad de Jena. En 1847 el filósofo publicó la segunda edición de la obra, sustancialmente ampliada y reformada, sobre la cual trata la presente reflexión. El título de esta disertación está íntimamente relacionado con el hecho de que ella constituye la verdadera raíz de todo el pensamiento schopenhaueriano; en el prefacio de esta segunda edición el propio autor llega a calificarla de tratado de filosofía elemental y equipara su sistema filosófico a la Tebas de las cien puertas, para reforzar la idea de que en su vasta obra filosófica cualquier camino por recorrer conduce necesariamente al mismo centro neurálgico. Tam bién los diversos temas que componen su obra están extraordinariamente integrados y traducen una laboriosa división de todo el saber. Su discurrir filosófico se inició con la búsqueda y sedimentación de los fundamentos o cimientos sobre los cuales se erigiría su sistema. Y es precisamente la profunda comprensión del principio de razón y de las cuatro formas bajo las cuales éste se presenta a la conciencia del sujeto la que posibilita el salto desde el ámbito de la representación al de la significación, de la voluntad determinada a la voluntad metafísica que puede ser traducida como una fuerza natural.
por Joan Pegueroles | 133-2006
La hermenéutica de Pareyson está expuesta en su libro Verità e interpretazione (1971), que reune siete artículos, publicados entre 1964 y 1970. Presentaré sólo dos: el más antiguo, «Pensiero espressivo e pensiero rivelativo» (1964) y el más reciente, «Originarietà dell’interpretazione» (1970). Como indica el título de mi trabajo, dejaré la palabra al autor. Su pensamiento es a la vez profundo y claro. Y su estilo, una maravilla de sencillez y precisión.
por Josep Monserrat Molas | 133-2006
No es fácil presentar a Joan Tusquets porque se ha dedicado a muchas tareas y muy a fondo. Dicho con la máxima brevedad podríamos resumir su actividad diciendo que fue eclesiástico, filósofo, pedagogo, polemista y articulista de la prensa diaria.
por José Angel Agejas Esteban | 133-2006
Dentro del marco general de la crisis de la metafísica en el pensamiento filosófico moderno, la pérdida de la causalidad final adquiere una importancia particular, en especial si consideramos sus repercusiones en la esfera de la filosofía de la acción humana y, consecuentemente, en la ética. Sin duda alguna, una buena parte de esta crisis se deriva de la seducción que el surgir y desarrollarse de la ciencia moderna ejercieron sobre muchos filósofos. Para la cuestión que nos ocupa en este artículo, las dos principales manifestaciones de esta seducción en la metafísica y la epistemología son, por un lado, la reducción del concepto de causa al de mera causa eficiente; y por otro, la negación de la metafísica como saber cierto acerca de la realidad. Nuestra pretensión en este artículo es recorrer la filosofía de Spinoza, Hume y Kantl, tres de los principales autores de la Filosofía Moderna en orden a mostrar de forma específica cómo sus sistemas ontológicos y gnoseológicos excluyen de forma explícita la causa final, explicitando así cuáles son las repercusiones que dicha exclusión tiene en la elaboración de su filosofía moral.
por Joan Pegueroles | 134-2006
Casi al principio de Notre jeunesse hay una página solemne en la que Péguy señala la profunda miseria del mundo moderno. «Nous sommes les derniers… Aussitôt après nous commence un autre âge, un tout autre monde, le monde de ceux qui ne croient plus rien… Aussitôt après nous commence le monde que nous avons nommé, que nous ne cesserons pas de nommer le monde moderne… Le monde de ceux qui ne croient à rien, pas même à l’athéisme, qui ne se dévouent, qui ne se sacrifient à rien».
por María Teresa Signes Signes | 134-2006
Nos decía Unamuno que la filosofía, «responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de ésta concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción. Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquella concepción, es causa de ella. Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o de no comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma».
por Revista Espíritu | 134-2006
Manuel García Morente (1886, 1942), fue un gran filósofo, cuya vida y obra presentan una notable evolución. Elemento clave en la misma fue su posicionamiento sobre lo más importante, Dios. Pasando desde un agnosticismo filosófico y una incredulidad hasta llegar finalmente al Dios real de la filosofía cristiana y al Dios de la fe. Finalmente, en el Dios cristiano encontró la respuesta definitiva y la luz máxima del pensamiento y de la existencia humana.
por Isabel Orellana Vilches | 134-2006
Cuando en 1993 presenté la tesis Realismo y progreso científico en la epistología popperiana en la Universidad Autónoma de Barcelona mostré particular empeño en matizar muy bien la afiliación de la tesis epistemológica de Popper. El realismo popperiano era (y continúa siendo) un asunto aceptado unánimemente por los estudiosos de su obra. No puede ser de otro modo.
por Eudaldo Forment Giralt | 134-2006
Muchas veces las obras filosóficas y teológicas de Santo Tomás han eclipsado las muchas dedicadas a la Sagrada Escritura. Sin embargo, los escritos exegéticos no sólo son muchos, sino que también fueron preparados durante toda su vida. Su última obra fue un comentario al libro bíblico Cantar de los cantares, que dictó, a finales de febrero o a principios de marzo de 1274, en el monasterio cisterciense de Fossanova, pocos días antes de morir, para corresponder a las amabilidades y atenciones de los buenos monjes, dejándoles como una especie de recuerdo.
por Vicente Lozano | 134-2006
El pensamiento del francés Gabriel Marcel es uno de los más discutidos y polémicos de la filosofía contemporánea. Básicamente entre 1925 y 1955 da a conocer una serie de impactantes escritos y de diversas piezas teatrales que alcanzan un gran éxito. Se trata de obras como el drama Un homme de Dieu (Un hombre de Dios), de 1925, la conferencia Position et approches concrètes du mystère ontologique (Posición y aproximaciones concretas al misterio ontológico), de 1933, Être et Avoir (Ser y tener), recopilación
publicada en 1935 conteniendo un diario filosófico y diversos ensayos, la recopilación de ensayos Du refus à l´invocation (De la negación a la invocación), publicada en 1940 y reeditada en 1967 con el nuevo título de Essai de philosophie concrète (Ensayo de filosofía concreta), y la serie de conferencias titulada Le mystère de l´être (El misterio del ser), de 1951. Gabriel Marcel se convierte así en indiscutible centro de referencia de la vida culta e intelectual, por lo que con excepción de unos primeros años consagrados a la enseñanza se dedica a recorrer el mundo dando múltiples conferencias sobre su obra y sobre los grandes problemas que plantea la vida moderna.
por Jesús Avelino de la Pienda | 134-2006
La palabra «naturaleza» y la expresión «lo natural» adquieren un nuevo universo semántico cuando se las contrapone a lo que se expresa con la palabra «sobrenatural». Se trata de un significado distinto al que tienen cuando se las considera en las contraposiciones naturaleza-ley de los sofistas, naturaleza-técnica de Aristóteles, naturalezapersona en la teología trinitaria y cristológica del cristianismo, naturaleza-persona en ciertas filosofías existencialistas, naturaleza-ciencia en el campo científico moderno, naturaleza-cultura en la Antropología Cultural moderna, o derecho natural-derecho positivo en la historia del Derecho.
por Sergio Raúl Castaño | 134-2006
El conde Joseph de Maistre (1754-1821) ha pasado a la historia de las ideas políticas como un frontal adversario de la revolución francesa, de la que fue contemporáneo. Su obra de polemista, con todo, ha mostrado tener quilates suficientes como para trascender los fragores enconados de la época y para pasar a constituir una de las principales manifestaciones del pensamiento de la reacción contrarevolucionaria. Otros exponentes de esta corriente son el vizconde Louis de Bonald y el parlamentario whigh Edmund Burke. Con éste último, en particular, de Maistre guarda similitudes relevantes. Ninguno es un constructor de sistemas; antes bien, ambos exudan un realismo de acendrado carácter histórico, atento a las circunstancias concretas y en franca oposición a las teorizaciones del jusnaturalismo racionalista de su tiempo. No obstante, la concepción de fondo de de Maistre ostenta rasgos en los que es dable advertir la presencia de elementos típicamente modernos (en sentido doctrinal, y no cronológico).