Libertad, creación y finalidad

La idea de creación sólo es misteriosa para la inteligencia que la piensa desde el esquema causal. No confundir creación y causalidad es el imperativo fundamental de la nueva filosofía de Bergson.
El acto libre no es causado, sino inventado. Por esto el sujeto que inventa no es una causa. Hablar de causa libre es contradictorio: es introducir en la libertad una causalidad que la destruye. Por esta razón el tercer capítulo de Les données immédiates opone la nueva filosofía tanto a los espiritualismos clásicos como a las doctrinas deterministas.

Bellezza, natura e arte nel pensiero di san Tommaso

Este estudio analiza la doctrina tomista relativa a los fundamentos del arte y de la belleza, y la relación que existe entre la belleza y el bien.
Aunque entre los intereses de Tomás de Aquino no se encuentra una doctrina artística completa, sin embargo diversos textos ofrecen claves muy valiosas para la presentación de una concepción orgánica del arte ordenado a la belleza y al bien.
La referencia a la naturaleza conocida es crucial para la producción de un arte auténticamente humano, como se puede notar en diversos ejemplos del pasado.
A continuación se discutirá sobre algunas implicaciones que se derivan de la posición tomista o, por el contrario, de una concepción relativista de los mismos.
Finalmente, se expone la utilidad del pensamiento de Tomás para un renovado realismo artístico.

La destrucción de la naturaleza por parte de la gnosis. Dios, cosmos, hombre

En este artículo se pretende estudiar la persistencia y las consecuencias del pensamiento gnóstico acerca del concepto de Dios, de naturaleza y de cosmos. La gnosis tiene un enorme potencial corrosivo de las categorías filosóficas pues se trata de un intento titánico de reconfiguración del mundo considerado radicalmente insuficiente y que surge del intento de hacer coincidir la naturaleza pneumática y el mundo exterior. El presente estudio se centrará en tres grandes ámbitos de realización de la revolución gnóstica, siguiendo los tres conceptos antes mencionados: modernismo teológico, posthumanismo y estudios de género.

La connaturalidad en el acto del appetitus sensitivus

La psicología contemporánea de las emociones presenta un olvido de la noción aristotélica de naturaleza, lo que conlleva la imposibilidad de comprender el aspecto tendencial intrínseco de la emoción. Esta y otras carencias, como la confusión de este tipo de operaciones psíquicas con las cognoscitivas, radican en la fundamentación cartesiana de la psicología contemporánea en este ámbito. Este artículo pretende revalorizar el concepto de naturaleza como clave para poder distinguir formalmente las operaciones psíquicas y comprender su dinamismo y orden propios en el viviente humano.

Naturaleza cognoscitiva y asimilación a Dios

En la presente exposición intentaré leer la genial afirmación de Aristóteles, “todos los hombres desean por naturaleza saber” desde la metafísica del ser de santo Tomás. En concreto, procuraré poner de relieve la relación existente entre ser y operación subrayada por Cayetano al definir el entender como “cierto ser”. En continuidad con el pensamiento de Francisco Canals, señalaré que, al justificar el deseo de conocer desde la metafísica de santo Tomás, la misma noción de naturaleza cognoscente exige ser repensada.

Naturaleza y voluntad según Tomás de Aquino

La filosofía moderna ha hecho de la oposición entre naturaleza y libertad uno de los puntos centrales de la antropología y de la ética, pero la posición de Tomás de Aquino es muy distinta. Este autor considera que naturaleza y voluntad no sólo no se oponen, sino que la primera es conservada y elevada en la segunda. Natural y voluntario sólo se oponen cuando “natural” es tomado precisivamente. Lo voluntario y lo natural tienen en común el proceder de la interioridad, a diferencia de lo violento. Se diferencian en que se habla de lo natural precisivamente cuando el ente se dirige a un fin que no conoce como tal, mientras que lo voluntario supone el conocimiento del fin. La voluntad misma tiene un acto per modum naturae, que es el apetito de los bienes humanos. Estos son los actos de la voluntas ut natura, que se distingue de la voluntad deliberada, la voluntas ut ratio. Finalmente, incluso realidades que dependen de la voluntad deliberada se llaman “naturales” en la medida en que por medio de ellos se actúan inclinaciones incoadas en la voluntad natural, y terminadas por la voluntad deliberada.

Conveniencia e inconveniencia de la naturaleza en la sociedad actual

La cuestión permanente hoy en las ciencias sociales y en la filosofía socio-política, es la conciliación entre lo natural y lo filosófico o con lo cultural, lo histórico, lo social, lo moral. Sin embargo, en el mundo actual se tiende a minimizar y hasta negar obstinadamente la realidad de la “naturaleza” y en especial de la “naturaleza humana”, porque comienza a resultar inconveniente. Primero, se trazará un panorama actual de las más significativas negaciones del concepto de naturaleza, pasando luego a la respuesta explícita que encontramos en Aristóteles y Tomás de Aquino.

Ordine naturale e caso secondo Tommaso d’ Aquino

Este estudio analiza la noción de orden en los textos de Tomás de Aquino. El orden natural es diferente del orden matemático, y está relacionado con la contingencia, multiplicidad, gradualidad. Tal noción de orden no está en contradicción con la realidad del azar, por el contrario, lo confirma. De hecho, se percibe el azar en cuanto es un grado inferior de orden. Si fuera desorden total, el azar no podría ser percibido.
El azar puede ser explicado solo en perspectiva teológica. Para Santo Tomás, la Providencia exige el azar. Para Dios nada es casual, pero para los seres humanos el azar es el espacio de la libertad humana y de los dones de Dios.

La providencia en san Alberto Magno

En estas páginas se presentan los rasgos principales de la doctrina de la providencia en san Alberto Magno, tal como la expuso en sus obras sistemáticas, principalmente en su Suma teológica. Se pone de manifiesto cómo Alberto sigue las pautas de la Suma teológica de Alejandro de Hales para profundizar en la problemática que la tradición ha afrontado en distintas ocasiones, retomando las reflexiones de distintos autores como Boecio y san Juan Damasceno, para dar una solución personal a la compleja cuestión de la providencia, el destino y la contingencia del mundo.

Cristo hombre perfecto. Naturaleza y gracia en la Persona Divina de Cristo

Todo el orden natural y su ser culminan en la perfección de la naturaleza dada por la gracia que encontramos en la naturaleza humana de la Persona del Verbo. El estudio tomasiano de Cristo responde radicalmente a la objeción de que la metafísica occidental ha olvidado el ser, considerando la relación entre ser y naturaleza desde su fuente Increada. Desde el supuesto escriturístico se reflexiona acerca de la Exposición de la Carta a los Efesios, en la cual el Angélico explica el significado del hombre perfeccionado por su unión con Cristo. El perfeccionamiento que produce Cristo por ser hombre perfecto, se explicita en los cristianos, pues cada uno está llamado a la perfección espiritual cumplida en la Resurrección. Si ningún individuo humano realiza toda la perfección humana, en Cristo se da toda la perfección de la naturaleza humana, en razón de que la Persona divina de Cristo existe por el Ser divino. Santo Tomás concluye respecto de la humanidad de Cristo considerada como Cabeza de la Iglesia, y esta perspectiva es asumida por el Concilio Vaticano II. Desde el punto de vista metafísico la “participación” no es suficiente para explicar la unión del Verbo Encarnado. La humanidad no solo participa de la naturaleza divina, sino que tiene el esse divino. La restauración de la humanidad se logra cuando esta alcanza la unión con la inmutabilidad de Dios, el Ipsum esse subsistens, que es la Trinidad revelada por el mismo Cristo, por medio de la gracia personal y habitual del Verbo encarnado que nos conduce y une al Padre.

La diferencia como primado de lo humano

En este texto, partiendo de la idea central de la diferencia como primado de lo humano, se procura ecuacionar el educar en similitud con el pensar, como experiencia radical de alteridad. O sea, como proyecto antropológico que se instaura a partir de la capacidad de suportar (sufferere) lo no-conocido, lo no-evidenciado, lo diverso frente al poder de la imagen de la cultura contemporánea (imagocentrismo) que, al remitirnos hacia la mismidad del espejo y hacia la excesiva visibilidad, oblitera el pensar como experiencia que despunta y se arriesga a partir de la ausencia, del otro, del fantasma, del espectro, de la paradoja, del extraño, del extranjero.

Memoria y cultura: Un giro sobre la objetividad

Este trabajo busca presentarse en los términos de una reflexión previa a un estudio sobre materia y materiales para una Historia de la Cultura.
El horizonte, entonces, sobre el que presentamos nuestra búsqueda concierne en un doble sentido que conviene delimitar: a) si se establece que la cultura historiada no se identifica necesaria ni completamente con el saber de la arqueología, resulta necesario establecer los estratos y los nexos según los cuales la memoria determina un decurso que no resulta exterior a los hechos considerados, es decir, no a un canon (con toda la ponderación que el término conlleva), sino especialmente al modo histórico de su expresión; b) el mencionado horizonte se dibuja a partir de una conciencia crepuscular, en la que el discurso sobre la historia de la cultura está concientemente desfundamentado en la percepción del sujeto y de su identidad.

La familia como educadora para el orden social

S. S. Juan XXIII en su encíclica Pacem in Terris señala que hoy más que nunca, gracias a los avances científicos y tecnológicos, el hombre es capaz de descubrir el maravilloso orden que reina en los seres vivos y en las fuerzas de la naturaleza al mismo tiempo que ha adquirido un dominio sobre esas fuerzas para ponerlas a su servicio. Sin embargo, añade que a este orden tan perfecto del universo se opone el desorden de los individuos y entre los pueblos en los que a todas luces, se manifiesta el hecho de que las relaciones se rigen por la vía de la fuerza. El error radica en el hecho de pensar que las relaciones entre los hombres y sus respectivas comunidades políticas se pueden regular bajo las mismas leyes del mundo material, y de los vivientes irracionales que forman parte del universo.

Dos textos de Newman. La última carta a W. Froude. La Carta a Flanagan

William Froude (1810-1879) fue amigo de Newman desde su juventud en Oxford. No se distanció de él, cuando Newman se convirtió, su amistad duró toda su vida. En cambio, en el terreno religioso derivó hacia un escepticismo a base de ciencia y crítica, típico del siglo XIX. Ambos se escribieron durante 35 años, sobre todo de temas religiosos.
El texto que presentamos es la última carta de Newman, en respuesta a otra de Froude desde Sudáfrica. La carta no fue enviada, porque mientras Newman la corregía, le llegó la noticia de la muerte de su amigo.
La carta es un resumen vigoroso, a pesar de la edad, de las ideas que Newman había expuesto casi diez años antes en su The grammar of assent. No la traduzco entera, entresaco aquellos textos que expresan mejor el pensamiento de Newman.

De cuando el Logos fue realmente luminoso

El 20 de marzo de 1939, Études publicaba una pequeña obra maestra de Pierre Teilhard de Chardin, el gran poeta1 del siglo XX. Pequeña en cuanto al tamaño, está claro, pero grande en muchos otros aspectos. En veinte páginas escasas, el autor de El fenómeno humano sintetizaba la historia del pensamiento occidental no a través de nombres ni de doctrinas, sino de sus imágenes, de las proyecciones que las mentes de cada época recibían en su camino de conocimiento del Hombre y, desde el Hombre, del Mundo y de Dios. El mérito era doble, porque junto a la gran capacidad de síntesis de qué hacía gala el autor, cabía sumar su ignorancia en cuanto al tema: el padre Teilhard era un gran paleontólogo, es uno de los grandes maestros del pensamiento, pero su formación en lo que él mismo calificó como “ciencia del hombre” no llega muy lejos, y no obstante, sabe sintetizar los pasos de la Historia como nadie.

La originalidad de la biografía sobre santo Tomás de Eudaldo Forment

Si santo Tomás escribió más de ocho millones de palabras, el Doctor Eudaldo Forment consiguió de forma estrictamente rigurosa y sistemática, reunir en un solo libro una verdadera enciclopedia del pensamiento del siglo XIII. En esta biografía histórica característica por su versatilidad, el desarrollo de los hechos va acompañado del propio pensamiento de santo Tomás bien como de pequeños episodios importantísimos llenos de pormenores, lo que ofrece un panorama general de aquella época semejante al de una película, en la que el autor se queda plasmado y disfruta a la vez de la tiranía y opresión características del emperador Federico II, de la generosidad y bondad para gobernar del rey Louis IX y del espíritu malvado de su hermano Carlos de Anjou, bien como de todos los prejuicios y beneficios que estos aportaron a la vida de santo Tomás. Además se entera de todos los ataques y intrigas que tuvieron de soportar las ordenes mendicantes por parte de los maestros seculares de la Universidad de París, y de muchos otros episodios que caracterizan esta época tan turbulenta en la que vivió el Aquinate. Por último absorbe el pensamiento único y grandioso de uno de los mayores pensadores de todos los tiempos.

La defensa aristotélica frente a la crítica megárica de la diferencia entre el acto y la potencia

Sólo en un lugar de su corpus, el capítulo tercero del libro IX de la Metafísica, encontramos una apelación expresa de Aristóteles a los así llamados megáricos, los cuales, se nos sugiere, sobresalen entre quienes afirman, haciendo de la potencia y el acto lo mismo, que sólo hay potencia cuando hay acto y que cuando no hay acto no hay potencia (hótan energêi mónon dúnasthai, hótan dè mè energêi ou dúnasthai): y así afirman, por ejemplo, que puede construir cuando construye, pero no cuando no construye, el que construye. Tras exponer los absurdos en los que deriva esta posición, concluye Aristóteles, con la evidencia ganada en la refutación negativa, que la potencia y el acto son cosas distintas, añadiendo que confundirlas es eliminar algo no poco importante. Pero el hecho es que eso no poco importante que de esta manera queda anulado no es explicitado a continuación, rompiendo así el texto la expectativa del lector no dado a la rápida presunción. No puede referirse el estagirita, no obstante, a la potencia misma, ya que ésta no ha sido más que reducida al acto por las doctrinas adversas. Y mucho menos al acto, pues es con éste precisamente con el que la potencia ha sido identificada.

Lo demoníaco en el capítulo IV de El concepto de la angustia, de Kierkegaard

El concepto de la angustia es un tratado psicológico (no dogmático) sobre el pecado original. En ella K. distingue tres clases de angustia. Antes del pecado, la angustia del inocente o de la posibilidad de la libertad. Después del pecado, la angustia se desdobla. Puede ser angustia del mal o de la pérdida de la libertad, o angustia del bien o de la posibilidad de la libertad. De estas dos últimas trata el capítulo IV.