El profesor católico del siglo XXI

Los dos últimos siglos de este segundo milenio, que finaliza, han sido de grandes cambios, que se han dado en todos los ámbitos de la cultura y de la vida humana, y que se extienden por todas partes. Gracias sobre todo al progreso de las ciencias y de la técnica, el hombre ha ampliado extraordinariamente su poder. Tiene a su disposición muchas más riquezas, mayor poder económico y se incrementan continuamente los conocimientos en las distintas ramas del saber, lo que le permite no sólo conocer y utilizar la naturaleza física sino también su misma intimidad espiritual, tomando mayor conciencia de su libertad, y de las leyes de la vida social.

La hermenéutica de Pareyson comparada con la de Gadamer

Verdad y Método de Gadamer es de 1960. Verdad e interpretación de Pareyson, de 1971. Tanto Gadamer como Pareyson llegan a la hermenéutica desde la estética. El primero dedica la primera parte de Verdad y método a dilucidar la experiencia estética. El segundo, profesor de Estética en la Universidad de Turín, publica en 1954 Estetica. Teoria della formativita. Tanto Gadamer como Pareyson se confiesan discípulos de Heidegger, pero discípulos independientes y disidentes, como se verá. Finalmente, y es lo más importante, tanto la hermenéutica de Gadamer como la de Pareyson son hermenéuticas de la verdad. Para ambos, la historicidad de la verdad no es la negación de la verdad.

Concepción de la persona en Fernando Rielo frente al tomismo y el escotismo

La metafísica, tenida largo tiempo como saber sumo, ha sido objeto de risa y mofa durante gran parte de los dos últimos siglos. Contra tan inconsiderada actitud ha levantado bandera el actual pensador cristiano, Fernando Rielo. En la ciudad de Nueva York, donde reside curando sus muchas dolencias, viene lanzando un insistente desafío al pragmatismo de su entorno con la excelsa y ultrapragmática verdad metafísica. La exposición y defensa que hace de la misma es un mérito señalado, que inicialmente gustamos reconocer a este ponderado pensador.

Ancianidad y contemplación

Con mi cordial saludo quiero deciros desde el principio el núcleo de mi conferencia, de modo análogo a como ya es usual en los periódicos que dan un resumen del contenido en letras más gruesas en las primeras líneas de un trabajo. El lector apresurado aunque sólo lea estas líneas, ya tiene la noticia. Me propongo presentaros una nueva perspectiva de considerar y vivir la ancianidad. Esta etapa de la vida es la etapa de la plenitud en el nivel de interioridad y espiritualidad. Es preciso vivirla íntegramente: mientras el cuerpo se debilita, el espíritu se robustece. Los dos palabras, ancianidad y contemplación, nos invitan a penetrar en las sendas misteriosas de lo humano.

Número 116

Año 46 | 1997 Artículos Gabriel Marcel, filósofo de la interioridad, del amor y del absoluto José Rubén Sanabria M. El empleo en el siglo XVIII, por el método tradicional, de instrumentos de diversa clase facilitados por los métodos modernos. I. Giambattista VicoLa...