La doctrina católica sobre el Pecado Original

Hace muy poco publicábamos en esta misma Revista un trabajo sobre el Monogenismo y el Pecado Original según la doctrina de los Concilios Arausicano y Tridentino. Necesariamente tuvimos que hablar del Pecado Original y de las definiciones de la Iglesia sobre esta materia. Pero nuestro propósito era entonces solamente abordar la cuestión del Monogenismo. Sin duda hubiera sido más natural y lógico comenzar por la doctrina del pecado original y sacar luego las conclusiones acerca del Monogenismo. Sin embargo preferimos el sistema u orden contrario, porque la doctrina directa del pecado original es hoy día objeto de mayores investigaciones y esfuerzos teológicos. Además, nos parece que se trata de una cuestión de mayor trascendencia, como quiera que tiene repercusiones en gran parte de la Teología y economía de la Salvación. Por esto queremos abordarla directamente.

L’être et les êtres» de M. Blondel

Recurre constantemente en esta obra de Blondel la metáfora de la solidificación, para expresar el término del devenir de los seres. La tercera parte se intitula precisamente: «Solidification des etres». En ella se expone cómo los seres que todavía no son, que están llegando a ser, finalmente se «solidifican», es decir, alcanzan el ser son de verdad.

Secularismo, Secularidad y Secularización

Problema actual para nosotros, los católicos, es lograr un verdadero y claro conocimiento de la actitud que debemos adoptar ante el mundo, en orden a construirlo, como hoy se suele decir; que es lo mismo que perfeccionarlo y hacerle progresar en todo lo posible para el verdadero bien del hombre.

Algunas observaciones y sugerencias mirando el futuro de España

Ciertamente tenemos conciencia de que abordamos un tema casi misterioso, de grandísima importancia, que sobrepasa nuestras fuerzas; por lo que podría parecer del todo inconveniente y desacert::ido arriesgarnos a tal empresa y quizá sea así. No lo negamos. Pero de todos modos no parece tan desacertado limitarse a proponer tan sólo algunas observaciones que puedan quizá sugerir a otros, mejor preparados estudios profundos y más o menos completos sobre tan delicada materia, que ni siquiera está hecha sino que ha de irse haciendo, a través de innumerables actos libres, y por una ingente multitud y diversidad de personas, y en diversísimas circunstancias.

El ser del deber-ser

Para la fundamentación filosófica de la Moral, se ha intentado a veces identificar el Ser con el Existente perceptible de los sentidos, de suerte que quedaría en realidad suprimido el Deber-ser.

Los Votos religiosos

El religioso promete a Dios los tres votos de castidad, pobreza y obediencia, aceptados por la Iglesia, con los cuales el cristiano se consagra a Dios y se le abre un camino expedito para el servicio eficaz de Dios y de la Iglesia, porque por ellos el religioso se entrega enteramente a Dios, para emplear toda su vida exclusivamente a su servicio. «Por los votos, dice el Concilio, o por otros sagrados vínculos análogos a ellos a su manera, se obliga el fiel cristiano a la práctica de los tres consejos evangélicos antes citados, entregándose totalmente al servicio de Dios sumamente amado, en una entrega que crea en él una especial relación con el servicio y la gloria de Dios».

Dimensión trascendente de la persona

Tal vez no haya, en la actualidad, un tema más debatido y en el que se haya gastado más tinta que el de la persona. La persona ocupa el centro de atención de la humanidad. De ahí que sea de sumo interés el saber de una manera descriptiva, al menos, qué es la persona para poder hablar de ella con la menor imprecisión ya desde el comienzo. La persona ha recibido diversas acepciones, a tenor de los distintos intereses que han convergido en ella. Su riqueza permite una visión plurifacética. Esta, sin embargo, no agota toda su hondura. Efectivamente, la persona no es catalogable en unos esquemas prefabricados, povque su característica más saliente de «vida» lo impide.

El Congreso Internacional conmemorativo del VII Centenario de Tomás de Aquino

Del 17 de abril al 20, en Roma y del 21 al 24 en Nápoles, se ha conmemorado el VII Centenario de la muerte de Tomás de Aquino con la celebración de este magno Congreso Internacional, que no era tan sólo el recuerdo sino el planteamiento de una consigna para hoy día, como se veía por el tema general señalado para el Congreso, que decía así: «El pensamiento de Santo Tomás de Aquino y los problemas fundamentales de nuestro tiempo».