por Clemente Pujol | 070-1974
La figura del religioso no puede dibujarse solamente con las leyes disciplinares, sino que hay que añadir a ellas algo que las perfeccione. Ese «algo», que procede de lo más profundo, juega un papel muy importante en la vida del religioso. Si éste se limitase a observar sus votos y a cumplir con las reglas de su Instituto, pero no se preocupase de sus hermanos, le faltaría mucho para ser un religioso perfecto, ya que él debe darse cuenta de que no vive solo, sino que está rodeado por muchos otros religiosos que tienen el mismo fin y que trabajan por la misma causa. No puede por tanto prescindir de ellos y es absolutamente necesario que entre el religioso y los demás religiosos de la comunidad y del Instituto se establezcan relaciones no de mera convivencia social, sino íntimas y de verdadera fraternidad.
por Juan Pegueroles | 070-1974
El concepto de la libertad, en San Agustín, comporta dos elementos: autodeterminación de la voluntad y orientación al bien. La orientación al bien puede ser doble: al bien como bien-para-mí o felicidad, y al bien como bien-en-sí o moralidad. El fin último y el bien supremo al que tiende el hombre es Dios, el cual es a la vez orden (bien-en-sí) y paz (bien-para-mí).
por Juan Roig Gironella | 071-1975
¿Qué es «pluralismo teológico» y de dónde viene esta cuestión de que tanto se ha hablado estos últimos años?
El conjunto de estudios publicados sobre el pluralismo teológico, ha tenido como ocasión más o menos inmediata, el Concilio Vaticano II, del que son estas palabras: «Los teólogos, guardando los métodos y las exigencias de la ciencia sagrada, están invitados a buscar siempre un modo más apropiado de comunicar sus conocimientos a los hombres de su época; porque una cosa es el depósito mismo de la Fe, o sea de sus verdades, y otra cosa es el modo de formularlas, conservarido el mismo sentido».
por Clemente Pujol | 071-1975
La vida religiosa ha sido, sobre todo en estos tiempos posconciliares, el blanco de ataques procedentes de dentro y de fuera de ella. Los enemigos de la vida religiosa saben muy bien que ella es un eficaz sostén y colaboradora de la Iglesia ya que ésta, para realizar la misión que le ha sido encomendada por su Fundador, encuentra en la vida religiosa un medio activo y eficiente. ¡Herir la vida religiosa, es herir a la Iglesia! Un timbre de gloria para los religiosos.
por Pedro Ribes Montané | 071-1975
Los santos y los pensadores aparecen en el curso de la Historia en constelaciones, como las estrellas en el firmamento. En el siglo XIII, después de santo Domingo de Guzmán, la orden dominicana floreció en santidad y ciencia. Entre otros, san Alberto Magno y santo Tomás de Aquino, Maestro y Discípulo respectivamente, unidos en el ideal dominicano de la difusión de la verdad, fueron adalides de profundidad filosófica y teológica.
por Juan Roig Gironella | 072-1975
En estas pagmas no se trata exclusivamente de dar una reseña de la Asamblea que se ha celebrado para tratar de «El Cristo de los filósofos», porque si se tratase de una mera reseña, podría terminarse con pocas líneas que se le dedicasen. En realidad el interés que hay aquí, estriba en el hecho de que bajo este título y a través de la reseña de una Asamblea, se toca un punto de suma actualidad.
por José Hellín | 072-1975
Consta por la fe divina que en Dios hay tres personas realmente distintas, las cuales sin embargo se identifican realmente con una sola esencia singular y única. Las personas se multiplican por las insondables procesiones inmanentes, y se distinguen realmente, no por la esencia, en la cual son plenamente una misma cosa, sino por las relaciones inmanentes y opuestas, que son la Paternidad, la Filiación y la Espiración pasiva.
por Juan Pegueroles | 072-1975
La procesión plotiniana se realiza en dos momentos (simultáneos): uno de constitución en el ser potencial, indeterminado; y otro de actualización, de determinación del ser. El primero ( exitus) hace ser; el segundo ( reditus) hace ser tal (ser Inteligencia, ser Alma). Resumiré brevemente la exposición que hace J. Trouillard de la procesión en Plotino.
por Clemente Pujol | 072-1975
¿Por qué tratar este punto? ¿No es una incongruencia en este tiempo de acción hablar de la oración? Es cierto que vivimos en tiempos en los que se siente muy intensamente el espíritu de acción y de dinamismo y en los que todo invita a una extroversión de la persona humana. Pero no es menos cierto que toda acción del religioso debe ir penetrada de oración, de lo contrario se corre el peligro de que la acción quede vacía del espíritu sobrenatural, que es el que ha de vivificar la vida religiosa y la ha de hacer eficaz. Sea dicho desde un principio: sin oración, no es posible la vida religiosa.
por J. J. Gallego Salvadores | 072-1975
Querer explicitar el concepto de abstracción en Locke, sin conocer en líneas generales el sistema del cual es una parte y al mismo tiempo la motivación del mismo sistema, resulta difícil y al mismo tiempo incompleto y sin sentido.
por José Hellín | 073-1976
En otra parte hemos escrito de esta materia, pero con tanta extensión que, algunos no acaban de sintetizar la teoría de Suárez: vamos, pues, a sintetizar y hacer más asequible la teoría del gran pensador.
por Juan Pegueroles | 073-1976
En el libro XIV de la obra De Trinitate culmina la investigación emprendida por San Agustín en el libro VIII en busca de una imagen de la Trinidad en el espíritu creado.
por Juan Roig Gironella | 073-1976
Si el hombre no tuviera más Lenguaje que el de los animales, no habría problema, porque este Lenguaje es meramente designativo de hechos singulares, sensibles. Claro está que este Lenguaje tampoco avanza en profundidad: ni hará nunca Ciencia, ni dará nunca un porqué para justificarse. Su misma pobreza es la que elimina los problemas.
por Francisco de Paula Solá | 073-1976
Hace unos años la pregunta habría parecido totalmente superflua y hasta escandalosa. ¿Era, posible poner en duda la existencia real de los Demonios? Sin embargo hoy es frecuente ver a niños y niñas de poca edad sonreírse cuando se les habla del demonio o del infierno. Y candorosamente me han preguntado: «¿Verdad, Padre, que eso del demonio y del infierno no es cierto?
por Román Perpiñá Grau | 073-1976
M’he preguntat: «¿Ha desaparegut avui la sàvia distinció d’orisana entre anècdota i categoria; millor, aquí, entre accident i substància?
por Juan Roig Gironella | 074-1976
En 1969 el Prof. W. V. Quine publicó una obra titulada Ontological Relativity and Other Essays, recientemente traducida al castellano.
por J. J. Gallego Salvadores | 074-1976
En el curso de su viaje a Fátima, el Papa Pablo VI subrayó que en el mundo de hoy había dos problemas fundamentales: la paz y la fe. La paz es el problema del cuerpo de la humanidad, del futuro material. La organización de la sociedad internacional debe impedir el despliegue de guerras, que hoy podrían convertirse en un suicidio colectivo. El otro problema, el de la fe ( el hecho religioso), es completamente vital también. Es el problema del alma de la humanidad.
por Ivo Höllhuber | 074-1976
Las grandes verdades constituyen, mejor que todos los otros medios, el lazo social y étnico más fuerte y a veces también el único. Tan luego como son abandonadas, las naciones se entregan a la ruina. Entre esas verdades descuellan la creencia en un Dios personal al que hay que dar cuenta de sus actos, así como la fe en la supervivencia personal después de la muerte.
por Francisco Canals Vidal | 074-1976
«En el principio era la Acción.» En la pretendida interpretación del texto evangélico que expresa Fausto en el momento anterior a la aceptación del pacto con Mefistófeles, podríamos ver e~presada una actitud que define para muchos la del hombre occidental moderno: el hombre fáustico.
por Juan Roig Gironella | 074-1976
El 23 de septiembre de 1864 sucedió en la ciudad de Vic un hecho que impresionó a toda la ciudad. Tres meses antes, el 8 de junio de 1864, había salido una Real Orden que autorizaba el traslado de los restos mortales de Jaime Balmes, desde el monumento instalado entonces en el cementerio de la ciudad de Vic, al claustro de la catedral, donde todavía hoy está el monumento con los restos de Balmes.