La Filosofía del sentido común desde Reid y Hamilton, en torno a Balmes y Llorens y Barba

Tiene interés el estudio del período en que se formó y se desarrolló la llamada Filosofía del Sentido Común, que podemos incluir más o menos convencionalmente en el tiempo que transcurre desde 1763, fecha en que Thomas Reíd publicó su Jnquiry into the human mind, hasta 1848, fecha de la muerte de Balmes, a no ser que lo alarguemos hasta 1872 con Llorens y Barba, el más representativo de esta orientación en la Universidad de Barcelosa.

Notas de antropología agustiniana

«Es capital para la inteligencia del agustinismo el hecho que San Agustín no separó nunca la Sabiduría, objeto de la filosofía, de la felicidad. Lo que busca es un bien cuya posesión sacie todo deseo y confiera por ende la paz. Este eudemonismo fundamental nace de la actitud de San Agustín, que desde un principio y para siempre vio en la filosofía algo muy distinto de la búsqueda especulativa de un conocimiento desinteresado de la naturaleza. Lo que le preocupa es el problema del destino del hombre. Llegar a conocerse, para saber lo que hay que hacer para ser mejor y si es posible ser feliz: éste es para él todo el problema… Es cierto que San Agustín busca la verdad para ser feliz, pero nunca ha pensado que sea posible una felicidad separada de la verdad».

Qumrán y la Biblia. Veinte años de investigaciones

Tocaba a su fin el cálido mayo palestino. Un joven pastor de la tribu taamira, llamado Mohamed al Dib, buscaba una cabra que había escapado de su rebaño. Estaba en las soledades rocosas de la ribera occidental del mar Muerto. Fatigado de la persecución infructuosa se puso a descansar entre las peñas. Vio en los salientes azulados de primer plano un agujero oscuro fuera del alcance de su mano. Por distraerse tiró un guijarro, para probar su puntería en aquel blanco. Quedó asustado al oir un ruido como de tejas que se rompían.

En busca de algo más de luz

En el ambiente actual de mayor libertad cruzan el espacio en todas direcciones y se repiten con· predilección ciertas expresiones que han causado fuerte impacto y que van variando según el tiempo y las circunstancias. Algunas tienen especial importancia y a veces singular malicia, por las malas consecuencias que pueden acarrear. Deseamos señalar dos de ellas y hacer alguna observación.

Balmes y las pruebas de la existencia de Dios

Cuando me propuse investigar el tema de las pruebas de la existencia de Dios en Balmes, me llamó poderosamente la atención advertir que a pesar de la voluminosa producción de estudios sobre Balmes y a pesar de que Balmes ha escrito tanto sobre las pruebas de la existencia de Dios, este tema había sido olvidado casi por completo.

Textos y comentarios de actualidad

«Estamos viendo crearse a nuestro alrededor una derecha sólida, resuelta a vivir en mundo que ya no existe, y una izquierda poco homogénea atraída ahora por una cosa y después por otra. Pero lo que contará será el centro, un centro quizá poco importante en número, pero lo suficientemente fuerte para sentirse en su casa lo mismo en el mundo de ayer que en el de hoy, lo suficientemente perseverante para efectuar una tras otra las transiciones necesarias, lo bastante poderoso para rechazar las medias tintas y para reclamar las soluciones definitivas, aunque para llegar a ellas sea necesario saber esperar» (B. LONERGAN, en «Informations catholiques internationales», n. 359, p. 20).

Solución Sencilla a un Problema Nacional Difícil

No es difícil que uno recuerde todavía el impresionante espectáculo del «Referéndum» tenido para la aprobación de la Ley Orgánica el 14 de diciembre de 1966. Fue aquello un acto de confianza de la nación principalmente en el Jefe del Estado. Muchas cosas dignas de consideración contiene aquella magna Ley. Nosotros, ahora, queremos tan sólo considerar el aspecto religioso, y de éste un punto de trascendental importancia.

Estudio sobre los problemas Filosóficos que plantea «El azar y la necesidad» de Jacques Monod

En 1965 se concedió el Premio Nobel de Filosofía y Medicina a tres investigadores indivisamente: André Lowoff, François Jacob y Jacques Manad, profesor del College de France y director del servicio de bioquímica celular del Instituto Pasteur, que él mismo había fundado en 1954 y donde realizó las investigaciones que fueron galardonadas con las de los otros dos investigadores.