Estilos del pensar

Eugenio D’Ors publicó en 1945 una obrita titulada «Estilos del pensar». En ella reunía a autores aparentemente (y realmente también) tan dispares como son Menéndez Pelayo, Maragall, Vives, San Juan de la Cruz y Ricardo León. Sin embargo creyó Eugenio D’Ors que dentro de las perlas de un collar hay una hebra que les da cohesión y continuidad. Esta hebra secreta es un estilo, un estilo de familia, que permite descubrir una secreta unidad en escritos que ante una mirada superficial no parecerían tener ninguna.

Revolución

Cuando miramos el cauce de un torrente durante las primeras horas de crecida, después de una copiosa lluvia, advertimos que el agua se echa vertiginosamente por el cauce abierto entre los recodos que ofrecen menor resistencia. Así crece el nivel del torrente hasta que de pronto, al aumentar el caudal, caen sobre el cauce pedruscos desprendidos de las vertientes; al oponerse de repente al paso embravecido del agua, producen un choque, a veces suficiente para que el torrente cambie de rumbo. Parecía imposible triunfar contra la corriente, y sin embargo, la tenaz oposición de una piedra lo ha conseguido.

El ente real y los posibles en Suárez

Suarez distingue el ente real como participio y como nombre. Como participio consignifica tiempo, y significa lo existente ahora en este momento. Como nombre significa lo que existe o puede existir, prescindiendo de si existe ahora o en otro tiempo o circunstancia o también es lo mismo que esencia real, prescindiendo de si existe en este momento o en otro tiempo o circunstancia.

Problemas astronáuticos

La conquista del espacio extraterrestre y hasta la colonización de otros mundos no es ya, como lo fue hace pocos años, materia exclusiva para los autores de fantasías más o menos utópicas: se multiplican hoy los congresos de astronáutica en todos los países y en esas reuniones se discuten los múltiples aspectos de la cuestión con un interés de que son buena prueba la extraordinaria frecuencia con que se convocan, siempre con notable éxito de público (en uno pe ellos, celebrado en San Diego, California, hace cuatro años, estaban anunciados 60 participantes y se presentaron 600), como también el hecho significativo de que la revista inglesa «Journal of the British Interplanetary Society» se viene ocupando de tales problemas desde su fundación en 1941.

¿Avance o estancamiento?

Hace no mucho nos preguntaba un joven: ¿por qué no se difunde más en el mundo intelectual, y especialmente en el filosófico, el núcleo fundamental de las grandes tesis de la Filosofía Cristiana?

La visión del Universo en la vida humana

Con argumentos evidentes demuestran en perfecto acuerdo la filosofía racional y la astronomía y demás ciencias naturales el hecho de que la evolución de todos los elementos del Cosmos está dirigida a fines claramente determinados y que cada uno de ellos recorre su camino así trazado sin desviarse de él; y aunque la observación y la experiencia no lo pusiesen de manifiesto, bastaría la razón poderosa de que ellos son incapaces de guiarse por sí mismos: tienen excelentes disposiciones para obedecer a las leyes que les son impuestas; pero carecen de iniciativa para valerse por sí.

Mauricio Blondel. En el primer centenario de su nacimiento

«Mon frere? Il est tres jeune!» Así, con mucha seriedad me decía en París en 1947, con noventa y tres años a cuestas el hermano de Mauricio Blondel que contaba ya 86 cumplidos, sin hablar de los antepasados que desde los orígenes medievales de esta familia borgoñesa, difícilmente se han dejado convencer a dejar esta tierra antes de los 100, aunque fueran embajadores ante el ceremonioso Gran Turco o combatientes napoleónicos en las campañas de España y de Rusia. Mauricio -«muy enclenque» desde los dieciséis de edad, enjuto, chaparro- no desmintió el renombre de «raza fuerte» a la cual pertenecía. Nació el 2 de noviembre de 1861 en Dijon; un día antes de su muerte, que acaeció en Aix-en-Provence el 4 de junio de 1949, firmó el contrato del libro, publicado póstumo, Exigencias filóosóficas del cristianismo.

Arriesgarse

Hay cuestiones que van planteándose periódicamente en la Historia, al modo de los «corsi e ricorsi» de Vico; otras hay también que en ciertos períodos revisten una agudeza especial: las circunstancias las impulsan y avivan.

Del progreso filosófico

En términos generales, hoy, se habla, se escribe, se edifica, viaJa, viste, come, cura al enfermo, mejor que en la antigüedad y cualquier tiempo pasado. Nuestro saber científico y técnico es inmensamente superior. Las altas formas culturales están progresando. Pero se pregunta ahora: ¿Cómo anda mientras tanto nuestro saber filosófico? ¿Puede decirse que sea también más amplio y válido? ¿ Qué se filosofa más y mejor?

Responsabilidad en las ideas

Es curioso lo que pasa con ciertas ciencias: algunas hay en las cuales nadie se atreverá a meter baza sin estudiarlas previamente; tales la lógica o las matemáticas; otras hay en las que espontáneamente todo el mundo querrá intervenir ante cualquier planteamiento: por ejemplo la filosofía o la moral. El aspecto de «técnicas» que tienen las primeras, alejan a los inexpertos; el aspecto de «humanas» que tienen las segundas, los atraen.

La biónica ideal de la técnica moderna

Hace pocos años, en tono mitad filosófico mitad humorístico, daba un hombre de los Estados Unidos una lista de imposibLes futuros, es decir, empresas que el hombre nunca realizará, por muy rápidos y perfectos que sean sus avances en el campo científico y práctico.

La búsqueda de la verdad en la vida y en las obras de San Agustín

El itinerario de Agustin en la busca de la Verdad esta lleno de hondas ensefianzas. Es un itinerario cuyas etapas sucesivas coinciden admirablemente con la historia última del pensamiento moderno. Los tumbos errantes de aquella mente grande parece que abren las roderas por donde habían de correr los racionalistas de hoy. De hoy y de todos los tiempos. Agustín es aqui otra vez el hombre y su aventura se convierte en paradigma: ése es el camino del Racionalismo.

El sentido profundo de la Filosofía de Blondel

Es bien conocido lo que sucedió a un joven intelectual alemán que tuvo la ocurrencia de hacer una tesis doctoral sobre el novelista Pío Baroja: «Las ideas de Pío Baroja». La noticia llegó al interesado. Al enterarse exclamó: ¿Cómo? ¿Una tesis sobre mis ideas? ¡Pero si yo no tengo ideas!