El papel de la esperanza en una psicoterapia tomista

La esperanza es un factor protector de la salud mental, especialmente cuando una persona experimenta situaciones difíciles en su vida. Si bien no resuelve la situación, fortalece a la persona al darle motivos para perseverar y tomar decisiones que la ayuden a superar las dificultades en su vida. Es un factor de resiliencia para la persona, que se encuentra en una relación estrecha con lo que proponía Viktor Frankl con la noción de sentido de la vida. La psicología teológica de Tomás de Aquino permite integrar la necesidad de sentido que tiene el ser humano con la llamada a la participación en la vida divina, como ya expresó Agustín de Hipona al exclamar: “mi corazón no descansa hasta que está en ti, Señor”. Una psicoterapia integral no puede desgajar la necesidad de sentido con la participación en la vida divina, ni tampoco contentarse con un uso pragmático de la esperanza en el progreso terapéutico, sino comprendiendo la transformación que ocurre en la persona que orienta su esperanza en el fin sobrenatural al cual ha sido llamada, la bienaventuranza.

La connaturalidad en el acto del appetitus sensitivus

La psicología contemporánea de las emociones presenta un olvido de la noción aristotélica de naturaleza, lo que conlleva la imposibilidad de comprender el aspecto tendencial intrínseco de la emoción. Esta y otras carencias, como la confusión de este tipo de operaciones psíquicas con las cognoscitivas, radican en la fundamentación cartesiana de la psicología contemporánea en este ámbito. Este artículo pretende revalorizar el concepto de naturaleza como clave para poder distinguir formalmente las operaciones psíquicas y comprender su dinamismo y orden propios en el viviente humano.

Inteligencia animal y vis aestimativa en Avicena y Tomás de Aquino

En este artículo se pretende hacer una reflexión sobre la inteligencia animal a la luz de las explicaciones que dan de ella Avicena y Tomás de Aquino, yendo más allá de las consideraciones etimológicas para mostrar la necesidad de usar términos más precisos y así evitar confusiones conceptuales y atribuciones impropias a la actividad animal. La misma expresión “inteligencia animal”, de uso común en ámbitos tanto académicos como no académicos, es un ejemplo de ello.