por Joan Pegueroles | 087-1983
La noción fundamental de la ética agustiniana, y en general de todo pensamiento de Agustín, es la de participación: los entes participan del Ser. En la participación hay grados: unos seres participan más del Ser, otros menos. La realidad es un conjunto de perfecciones escalonadas.
por Juan Roig Gironella | 087-1983
Cuando los alpinistas han subido fatigosamente el último repecho de un monte, sienten el impulso de detenerse unos instantes y volver los ojos atrás, al camino recorrido, desde el hondo valle, y contemplar casi a vista de pájaro, la inmensa extensión de terreno que se extiende a sus pies. Cuando el filósofo ha pasado varios años en contacto directo con tantas maneras de ver distintas, de escuelas y de hombres, y ha discutido tantos puntos de pormenor, ¿no va a sentir el impulso de hacer un alto en su camino y gozar de una contemplación de conjunto?
por Albert Llorca | 088-1983
El término «personalismo» es, ciertamente, ambiguo y genenco. A pesar del uso tan frecuente que se hace de él a partir de 1930, precisamente con la publicación de la revista «Esprit» fundada por Mounier; ya en 1903 Renuovier había publicado una obra con este nombre.
por Joan Pegueroles | 088-1983
Cuando, hace ya algunos años, empecé a estudiar a San Agustín, me sorprendió comprobar que, para nombrar a Dios, el santo emplea con preferencia la palabra Veritas, y no las palabras Bondad o Amor, como cabía esperar de un pensador tan cordial. Recordemos algunos textos célebres: O veritas quae vere es!; O aeterna veritas … tu es Deus meus; Quid fortius desiderat anima quam veritatem?
por José M. Pallarés | 088-1983
El primer volumen de la Storia della filosofia antica, de Giovanni Reale, que presentamos más adelante ( en la sección Lo que se publica), se abre con una Prefazione, que intenta responder a la pregunta: ¿Tiene todavía sentido la filosofía? Entre la ciencia, la política y la teología, ¿queda lugar hoy para la filosofía? rente a la ciencia, ¿no aparece la filosofía como pre-científica? Frente a la praxis polítita, ¿no parece inútil la teoría filosófica? ¿Y no urge deshelenizar la teología, purificándola de las adherencias de la filosofía griega? A todas estas preguntas responde magistralmente el profesor Reale. Entresacamos los párrafos más importantes.
por Narciso Juanola Soler | 088-1983
Una duda universal no puede ser ni real ni metódica. La duda universal no puede vivirse, ni puede servir de medio para buscar la verdad: Sólo puede concebirse la esencia pura de la duda y nada se obtiene de ella.
por Juan Pegueroles | 088-1983
En la concepción agustiniana de la libertad, la noción fundamental es la de fin. La libertad no es un valor absoluto, sino relativo. Es una libertad para. ¿Para qué? Para alcanzar el fin.
por María Luisa Amigo Fernández de Arroyabe | 089-1984
En las siguientes páginas se presenta un extracto de la tesis doctoral Juan Ramón Jiménez y la esencia fenoménica de la poesía. En ella se trata de mostrar la intuición metafísica de la realidad poética que poéticamente realiza Juan Ramón. Desde la pauta de lectura que ofrece la Filosofía fenoménica del profesor Echarri, se realiza un estudio de la esencia de la poesía en la Obra de Juan Ramón Jiménez.
por Albert Llorca | 089-1984
En el apartado de la Introducción habíamos colocado la conocida definición que da Mounier sobre la persona. Más adelante la analizaremos pausadamente.
por Eudaldo Forment Giralt | 089-1984
La filosofía moderna, para fundamentar la metafísica, tomó un camino, en el que se considera que el lugar privilegiado de todo conocimiento, en cuanto a su inmediatez y obviedad, es el yo pensante. El hecho de que el yo sea consciente de su existir por el pensar se convirtió así en un testimonio indubitable. En cambio, no lo era la existencia de las cosas exteriores, que, por tanto, necesitaban ser inferidas, porque en el pensamiento no hay evidencia inmediata de ellas, sino sólo de las representaciones de la conciencia. En esta perspectiva, el sujeto cognoscente era visto como una especie de recinto desde el cual se pasa al mundo. El objeto, por el contrario, es algo que se presenta problemático, y que hay que explicar.
por Joan Pegueroles | 089-1984
Según Kant, no es Dios el fundamento de la moral, sino la moral el fundamento de (la existencia de) Dios. Sólo desde la moral podemos afirmar la existencia de Dios. El razonamiento que, partiendo de Dios, explica el deber (Dios existe, luego debo cumplir la ley) es ingenuo. Sólo es crítico el razonamiento opuesto que, partiendo del deber, llega hasta Dios (debo cumplir la ley, luego Dios existe).
por Juan Roig Gironella | 089-1984
Aunque son ya muchas las ocasiones en que se ha dado respuesta a las objeciones contra la noción de Filosofía Cristiana, no obstante son tantas las veces en que oímos repetir estas objeciones, que es preciso, como paso previo, recordar una vez más, la respuesta a ellas, a fin de que no se nos presenten de nuevo como obstáculo cuando se trataría meramente de sacar las últimas consecuencias, al fin del presente estudio.
por Eudaldo Forment Giralt | 090-1984
El sistema metafísico aristotélico-tomista mantiene el pensar en la vía de la abstracción, y, como consecuencia, utiliza la analogía como método. Porque los conceptos, «abstraídos» de la realidad, no sólo son «dichos» de las cosas, sino que, a veces, como también descubrió Aristóteles, son «dichos de muchas maneras», ya que la misma realidad exige este decir múltiple. Como ha notado Heidegger, con el descubrimiento de la analogía, Aristóteles puso la Metafísica sobre una base fundamentalmente nueva con respecto al platonismo. Gracias a este instrumento metódico pudo superar, y ésta fue su tarea central, la antinomia de la unidad y la multiplicidad. Porque la analogía permite que el pensar humano reconozca y «diga» la pluralidad y el devenir de los entes, y sea capaz de afirmar el fundamento permanente y unitario que explique la totalidad de los mismos.
por Juan Pegueroles | 090-1984
«Un hombre pobre tiene un Dios rico, un hombre rico tiene un Dios pobre», ha escrito Feuerbach. Para el ateísmo moderno, Dios no es más que una proyección del hombre. Dios es lo que el hombre todavía no es. El hombre pone en ese Ideal, que llama Dios, las perfecciones que él desea y de las que carece. El hombre está alienado. El progreso del hombre es un proceso de desalienación o ensimismamiento: tomar para sí, apropiarse las perfecciones de las que se había desposeído. Devolver a su verdadero Sujeto (el hombre) los Predicados (verdad, bondad … ) que, por ignorancia, había puesto en un Sujeto ilusorio (Dios). Escribirá Sartre: «Si Dios es todo, el hombre es nada; si el hombre es todo … ». No es verdad. La verdad es todo lo contrario.
por Eudaldo Forment Giralt | 090-1984
La noción corriente de «metafísica» apunta a un saber que es un ir a un más allá de la naturaleza, a un saber absoluto, no relativo
ni contingente como el empírico, sobre un mundo suprasensible. La metafísica, por tanto, se piensa ligada, o identificada, al «platonismo». Esta noción común de metafísica no va del todo desencaminada, porque realmente comienza la constitución de la metafísica con Platón, con su saber del «más allá», frente a la anterior especulación «fisiológica», de carácter empírico ficisista.
por Joan Pegueroles | 091-1985
El hombre es el ser más grande de la creación. Sólo lo supera Dios. «Nihil potentius ista creatura, quae mens dicitur rationalis, nihil creatura sublimius. Quidque supra istam est, iam Creator est.» La grandeza del hombre es un enigma. El hombre es para sí mismo un abismo insondable, hamo abyssus. El hombre no puede abarcar su propia grandeza: nec ego ipse capio totum quod sum.
por Felipe Iriarte Fernández | 091-1985
Convencido de la trascendencia de la afirmación de la existencia real de Dios para el resto de toda la teología y teodicea, Manya se sitúa, en primer lugar frente al ATEISMO que ha hecho de su negación su convicción básica fundamental. Con todo no cree que los ateos positivos, aunque hagan profesión de ateísmo, sean realmente muchos.
por Eudaldo Forment Giralt | 091-1985
En la reciente obra Cuestiones de fundamentación ha escrito Francisco Canals: « … no siempre los que se profesan «tomistas» han tenido la conciencia explícita de aquella caracterización del esse como acto y perfección. ( … ) Domingo Báñez señaló con profundidad esto, y también «el olvido del ser» por parte de los tomistas, en un extraordinario pasaje ( … ), en el que el célebre comentador dice: «esto es lo que frecuentísimamente clama Santo Tomás, y que los tomistas no quieren oír: que el ser es la actualidad de toda forma o naturaleza» ».
por José Hellín | 091-1985
Parece evidente a primera vista que nosotros poseemos un concepto comunísimo de ser, o ente, el cual no significa una diferencia determinada expresamente, sino que las contiene a todas de una manera confusa,. que otros llaman, de una manera implícita.
por Joan Pegueroles | 092-1985
Amar el Bien (supremo): estas palabras resumen toda la moral agustiniana. Amo el Bien que debo amar y por tanto soy bueno. Amo el Bien que deseo y por tanto soy feliz.