Mundo en crisis

Hay épocas históricas cuya tónica es el esplendor de una edad de oro. Otras hay cuyo rasgo más típico es la desazón de una crisis. Es verdad que para poder juzgar un priodo histórico hay que colocarse lejos de él, como hacemos para mirar un cuadro: el que está tocándolo, no ve las perspectivas. No obstante podemos tener por lo menos ciertos atisbos de algo que dirán de nuestro siglo. Dirán algo parecido a lo que decimos del mundo renacentista: es un mundo en crisis.

Naturalismo

Así como no puede haber injerto si no hay patrón sobre el cual se suelde, tampoco hay «sobrematuraleza» sino respecto de una «naturaleza». Esta da el soporte; aquélla da la elevación a un término superior.

Filosofía y religión

Según Karl Jaspers «Filosofar es un remontarse hasta la deidad». En este sentido es algo esencialmente religioso. Pero en modo alguno este punto de vista es compartido de todos los que aceptan un credo religioso.

El tiempo y la creación según San Agustín

En su libro Transformation de La philosophie française contemporaine, que es uno de sus últimos escritos, Emile Bréhier, uno de los maestros de la Historia de la Filosofía en Francia, clasifica a San Agustín entre aquellos que propone llamar «los nuevos clásicos>>. Designa bajo este nombre aquellos autores que han hallado como una renovación de éxito, porque se han descubierto en ellos ciertas tesis que son tema de predilección del pensamiento contemporáneo.

Sin filosofía

Hay una lógica interna en el desarrollo de los hechos, que no se pliega a la voluntad de los hombres. Si el fisico quiere que las leyes de la naturaleza sirvan a sus designios, ha de empezar él obedeciéndoles: si no lo hace, la fuerza interna de las leyes naturales, la lógica interna de los hechos seguirá su camino haciéndole fracasar.

Nuestro sistema solar ante la ciencia de hoy

Es cosa obvia que desde la más remota antigüedad la atención de la ciencia de los cielos se haya dirigido preferentemente hacia los cuerpos celestes más cercanos y familiares a los hombres, tomando esta última palabra en su sentido literal, en cuanto que forman en la Tierra una verdadera familia unida por vínculos especiales de mutuo influjo; desde la primera página de la Biblia se habla del Sol y la Luna como luminarias destinadas a alumbrar nuestros días y noches, y en cuanto a los otros planetas, donde la mitología primitiva vio personificados a sus dioses, se les atribuían influencias nacidas de la fantasía y misticismo de sus adoradores, y por muy evidentemente que conste hoy su falsedad a la luz de la ciencia seria, no deja de estar arraigada hasta nuestros mismos días en la mente de la humanidad crédula y todavía primitiva como antaño.

Vers una espiritualidad familiar d’orientació contemplativa

La condició de les realitats corporals (i més profundament, de tota realitat finita) és de naturalesa «medial»: l’esperit es comporta, a llur respecte, en una «indiferencia dominant». Per aixo, la condició de l’esperit en el món (la condició de l’home) és «incorporació-segregació»; el Regne de Déu, que «no consisteix en el menjar i el beure», consisteix, no obstant, en «donar menjar a qui té fam i beure a qui té set»; per aixo la «consecratio mundi» (elevació de la natura en ofrena a Déu) té .Hoc segons la dialecth:a del «llevat» o la «sal», els quals cal que es barregin amb la massa fins a fer una sola cosa amb ella, pero cal, igualment, que no perdin per aixo llur virtualitat propia: ja que per res no servirien, en endavant, sinó por ésser llern;ats a fora i trepitjats pels homes (2).

Sin teología

Nuestro último Editorial tenía un título semejante al actual: «Sin Filosofía». Decíamos que hay en los hechos una lógica interna que no se pliega a la voluntad de los hombres; que precisamente por ello iban abocados a disminuir en sumo grado, hasta parecer a veces que se suprime, la enseñanza y estudio de la Filosofía en la formación del sacerdote. Señalábamos cuáles eran fundamentalmente los hechos que movidos por esta lógica interna, desembocan en tan lamentable resultado: que desoyeron constantemente la voz de la Santa Sede, que bajo mil formas distintas y en mil ocasiones diversas, ha encargado que se forme al futuro sacerdote con la «Sapientia Aquinatis», para tomar la frase del inmortal León XIII en 1879 en la «Aeterni Patris»; es decir, no precisamente para estrechar la puerta y «pedir más de lo que la Iglesia pide para entrar» como si todo el asunto estuviera centrado en tesis discutibles, sino en el acervo de la tradición inconmovible, como recordaba Pío XI en su «Studiorum ducem» de 1925; o bien, tomando aquel conjunto firme y estable de la Filosofía «nostris tradita scholis» en frase del inolvidable Pío XII en su «Humani Generis» de 1950, Filosofía cuyo núcleo fundamental, inconmovible y cierto, hay que distinguir cuidadosamente de todo lo que son aportaciones complementarias, cuestiones discutibles, puntos de un ulterior y posible perfeccionamiento que no destruye lo anterior, sino que lo completa.

La verdad sobre los platillos volantes

Se acaban de cumplir aproximadamente veinte años, los mismos de la bomba atómica desde que estalló otra especie de bomba literaria, que los ingleses llamaron «flap» (golpe ruidoso), es decir, a partir de la época en que se empezó a hablar y a discutir febrilmente sobre algo que ya antes existía, pero que entonces cobró inusitado interés, no ya solamente en la prensa y público en general, sino también respecto de entidades científicas y órganos oficiales; se trataba de los platillos volantes, designados hoy bajo la sigla U.F.O. (Unidentified Flying Objects = objetos volantes no identificados).

Discurso de SS. Pablo VI al Congreso Tomístico

Discurso del Sumo Pontífice, Pablo VI, pronunciado el viernes, 10 de septiembre de 1965 en Castelgandolfo, a los miembros de la Pontificia Academia de Santo Tomás y a los asistentes al VI Congreso Tomístico Internacional. Traducción del texto publicado en L’Osservatore Romano en francés, el 13-14 septiembre. Adviértase que los epígrafes y la división en apartados son nuestros; no están en el texto original.

VIº Congreso Tomístico Internacional

El tema general del Congreso era «Dios». Inauguró la exposición de este tema una conferencia de E. Gilson, De la notion d’étre divin dans la Philosophie de Saint Thomas d’ Aquin, en la sesión del día 6 de septiembre, durante la cual, con la asistencia de los Cardenales E. Tisserant, F. Roberti, M. Browne y J. Slipyj, leyó el Cardenal Presidente de la Academia, J. Pizzardo, un telegrama del Papa, y dirigió unas palabras de bienvenida a los congresistas.

Esencia y Naturaleza en Santo Tomás

Este trabajo es de carácter netamente sintético y por ello se limita a señalar perspectivas, más que a desarrollarlas. Constituye así lo que podríamos considerar como un esquema que permitiría sobre todo en lo que se refiere al segundo término de la naturaleza, un amplio despllegue. En rigor apenas si hablamos del primer miembro o sea de la esencia. Únicamente la mencionamos para su simple diferenciación con el término de naturaleza.