Una sugerencia

Es notorio cuánto se ha interesado el Concilio Vaticano II por la formación sacerdotal, si siempre, hoy día como nunca de excepcional importancia para el bien del pueblo de Dios. El decreto «Optatam nobis» da testimonio de la seriedad y firmeza con que quiere que ésta sea la base quizás más necesaria de un verdadero «aggiornamento».

Humanismo y técnica

Hace pocas semanas la prensa diaria barcelonesa dio cuenta de las impresiones de un viaje de varios españoles a Rusia. Un periodista que formaba parte del grupo expedicionario, nos refería en una de sus crónicas algo muy interesante. Nos decía cuál es la respuesta que le daban en Rusia cuando preguntaba por el sentido de la vida humana: toda la vida, ¿para qué? ¿Para qué tantos sinsabores, sufrimientos, luchas? ¿Para qué tanta técnica?

Algunas observaciones sobre la Libertad religiosa después del Concilio Vaticano II

En el prólogo de un breve opúsculo «La libertad religiosa a la luz del Vaticano II» decíamos aue con cierta prisa habíamos procurado exponer algunos puntos importantes de la «Declaración sobre la libertad religiosa» hecha por el Concilio, y que con ello deseábamos contribuir a que no se extendieran por España ciertos comentarios que ya habían comenzado a aparecer en el extranjero excesivamente amplios y aun más bien laxos y desviados.

Metafísica de la Libertad religiosa

La noción de «necesidad» o «determinación» se nos manifiesta en Metafísica como una de las propiedades del Ser. El Ser (es decir, lo que toca a cualquier ser en la medida en que sea y precisamente por ello) encierra en sí mismo una «unidad» o necesidad o determinación: todo ser está necesitado, determinado, a no poder no ser, en cuanto sea; sin ello ni sería «verdadero» (no podríamos decir con verdad lo que es, pues por hipótesis en el mismo sentido y momento podría no ser), ni «perfecto» o «bueno» (pues no se constituiría en el ser por el término de la apetición, ya que por hipótesis pudiendo en igual sentido no ser, no lo constituiría en el ser). Esto es lo que compendiosamente expresamos cuando decimos que el Ser es Acto.

Algunas dificultades actuales contra la Fe Católica

La trascendencia de los misterios revelados, objeto de nuestras creencias católicas, con la consiguiente inaccesibilidad a su claro conocimiento por las solas fuerzas de la razón, y la lejanía espacial y temporal de los hechos históricos en que se nos descubre la realidad de la revelación, como son principalmente los referentes a la vida, pasión, muerte, resurrección y obra redentora de Jesucristo, han sido siempre, son y seguirán siendo, hasta el fin de la humana existencia temporal, ocasión de inquietudes y dudas en materia de fe.

Y ahora, ¿qué?

Ya sabemos que la Revelación cristiana no tiene necesidad de sistemas filosóficos. Pero sabemos también -aunque frecuentemente hoy se olvida- que puede recibir de ellos una gran ayuda o un gran estorbo.

La «Interpretación española de la declaración conciliar sobre libertad religiosa»

En esta revista se ha publicado ya, un breve artículo, en el que examinamos la nueva «Ley de regulación del ejercicio del derecho civil a la libertad religiosa». Después de enviado, ha llegado a nuestras manos un ejemplar de «Cuadernos para el diálogo» (Julio, 1967 – VI Extraordinario), y en él un estudio de D. Angel Carrillo de Albornoz sobre dicha Ley. Como ese estudio es sumamente desfavorable, creemos conveniente examinar si críticas tan adversas son fundadas.

Filosofía e Ideología

Gilbert K. Chesterton en su obra Ortodoxia tiene estas palabras: «La verdadera confusión de este mundo en que hemos nacido no le viene de que sea un mundo irracional, ni aún de que sea un mundo racional. La más abundante fuente de errores está en que las cosas son casi razonables, sin llegar a serlo completamente. La vida no es ilógica en sí, pero resulta una verdadera trampa para los lógicos, porque aparenta algo más de regularidad matemática de la que realmente posee, y mientras su exactitud es manifiesta, su inexactitud es recóndita, y sus absurdos yacen como en acecho».

De Balmes al Ecumenismo de hoy

Cuando me fue dirigida la amable y muy honrosa invitación de hablar en Balmesiana, pensé en seguida en el ilustre filósofo y teólogo que ha dado el nombre a esta Institución, y particularmente en su obra El Protestantismo comparado con el Catolicismo. Hoy nos encontramos en pleno movimiento ecuménico; este movimiento que tiende a hacer colaborar a todas las Iglesias y comunidades eclesiales cristianas en la restauración de la unidad perdida. Católicos y Protestantes se consideran como hermanos, todavía separados, pero que trabajan juntos para unirse. Se han puesto a dialogar. En tiempo de Balmes el clima era muy diferente. Era el tiempo de la controversia, de la polémica y puede decirse, de la guerra.

Nuevas observaciones sobre derechos de propaganda en materia religiosa

Al final de un meritísimo estudio acerca de la Declaración sobre la libertad religiosa hecha por el Concilio Vaticano II, se afirma que «…los derechos que se derivan de tales títulos (sobrenaturales), en cuanto a su contenido material, son los mismos que los derechos a una justa libertad religiosa y al positivo reconocimiento de la vida religiosa de los ciudadanos, emanados de la naturaleza misma de la persona y de la esencia del Estado y que deben ser reconocidos en cualquier ordenación jurídica de la sociedad conforme al orden moral objetivo…».

Sobre el tema de la «libertad religiosa»

El texto de la Declaración del Concilio Vaticano II sobre la «libertad religiosa» ha sido amplia y apasionadamente discutido en tres Congregaciones generales, como requería la delicadeza e importancia del tema. Este constituye una «declaración» distinta; la primera estaba incluida en el esquema «De oecumenismo» y la segunda es la que trata de los judíos y no cristianos.

La libertad en Dostoyevsky

Memorias del subsuelo (1864) es el pórtico de las grandes obras dostoyevskianas. Libro clave y complejo, que es un grito y una protesta contra el ambiente racionalista y socialista, contra todo intento de mutilar al hombre, de ponerle límites a los anhelos infinitos de su espíritu. El hombre no es (sólo) racional y no quiere ser dichoso (con una dicha finita): necesita el misterio, lo inconmensurable y lo eterno.