Jung y el ocultismo

Carl Gustav Jung nació 1875 en Kesswil, un pequeño pueblo de la Suiza alemana. Su padre era un pastor protestante y en su familia hubo otros pastores: dos hermanos del padre y seis parientes de la madre eran pastores.

Logical Positivism and Carnap’s Confirmability on the Meaningfulness of Religious Language

The characteristic claim of the group of thinkers who referred to themselves as “The Vienna Circle” and who formed the philosophical movement now known as “Logical Positivism” was their acceptance of the so-called verifiability principle. Put briefly, the verifiability principle is an empiricist criterion of meaning which says that only those statements that are verifiable by (i.e., logically deducible from) observational statements are cognitively meaningful. Statements that do not satisfy the verifiability principle were taken to be cognitively meaningless, statements that failed to describe any state of affairs.

Pedro Font Puig y la filosofía de la educación en las tareas de la Sociedad Española de Pedagogía

Tal vez no podamos afirmar de modo categórico que la Pedagogía haya sido una ciencia totalmente olvidada en testos años de nuestra postguerra; no nos atreveríamos tampoco a formular un juicio sobre el mayor o menor abandono en que los cultivadores de las ciencias del espíritu han dejado esta disciplina; lo que si debemos expresar, pues la evidencia de nuestra aseveración está en el ánimo de todos, es que la Pedagogía en general, tomada como Ciencia o como arte ha permanecido en un modestísimo segundo plano como si llevara en su seno alguna tara vergonzante que la impidiera colocarse al nivel explendoroso del resurgir general del saber español.

Los estudios de Filosofía en la Universidad Pontificia Salmantina

Uno de los más destacados cultivadores de la Filosofía, entre los numerosos pensadores que tuvo la fortuna de albergar Barcelona en los señeros e inolvidables días del XXXV Congreso Eucarístico Internacional, es el Rvdo. P. Misionero del Corazón de María, Dr. Augusto Andrés Ortega, Profesor de la Univervidad Pontificia Salmantina, que en su infatigable actividad de publicista y conferenciante, está llevando por todas partes el aliento vivificador de aquellas aulas.

G. Santayana como esteticista

El día 27 de septiembre de 1952 falleció, en Roma, donde residía desde hace años, el insigne pensador George Santayana, nacido en Madrid el 16 de abril de 1863 y que, pese a su constante vivir en el exilio, no quiso renunciar en ningún momento a su hispana nacionalidad.

Claudio Colomer Marqués y la Escuela Oficial de Periodismo en Barcelona

En el medio ambiente de las altas especulaciones espirituales y aun bajando un escalón considerable, en el de cualquiera de las multiformes actividades intelectuales, suele ser mirado el periodista como un divulgador de menor cuantía a quien, no obstante, se envidia por su agilidad expositiva así como por su audacia en abordar los más dispares temas a la vista de todos.

Sobre el Padre Lombardi

Sería enteramente ocioso y hasta un atrevimiento injustificable, que me pusiese aquí a tributar alabanzas a una revista que goza del reconocido valor y renombre de «Razón y Fe»; afortunadamente esta publicación de prestigio internacional no necesita de mis alabanzas.

La equidad, peldaño entre caridad y justicia

A manera de réplica al rigorista aforismo de la jurisprudencia clásica según la cual debe cumplirse el derecho aunque perezca el mundo (fiat ius, pereat mundus) -aforismo en el que la palabra «ius» se toma evidentemente en el sentido de «derecho positivo»-, los teorizadores acerca de la equidad, con unanimidad casi absoluta, han solido considerar que la excesiva juridicidad viene a implicar cierta antijuricidad (summum ius, summa iniuria).

El Padre Lombardi y su cruzada para un mundo mejor

Cuando en nuestros balbuceos filosóficos nos preguntábamos si realmente era el nuestro el mejor de los mundos posibles,
según afimaba el optimismo leibniziano, en el que existe el mínimum del mal necesario para la persistencia indefinida del máximun del bien, no encontrábamos nunca la respuesta categórica y convincente, pues un importuno distingo nos mantenía tan alejados de la afirmación como de la negación.